Pau Cubarsí empieza a convivir con una sensación incómoda dentro de la selección, ya que Aymeric Laporte continúa siendo intocable aunque su rendimiento ya no marque diferencias. El central del Athletic conserva peso, experiencia y ascendencia sobre Luis de la Fuente, pero algunos jugadores consideran que su titularidad responde más a la jerarquía acumulada que al nivel mostrado durante el Mundial.
El problema no es únicamente defensivo. España necesita centrales capaces de sostener una línea alta, corregir espacios y acelerar la salida desde atrás. Cubarsí cumple con esas exigencias y se ha convertido en el defensor más fiable con balón, mientras Laporte aporta oficio, pero también menor velocidad y más dificultades cuando el rival obliga a correr hacia atrás.
Laporte conserva una jerarquía que otros ya discuten
De la Fuente sigue viendo al veterano como el jefe de la defensa. Su experiencia internacional, su condición de campeón de Europa y su capacidad para ordenar al equipo pesan mucho en cada alineación. Sin embargo, esa confianza empieza a interpretarse como una titularidad automática, especialmente cuando España dispone de alternativas jóvenes que llegan en mejor momento competitivo.
Eric Garcia y Marc Pubill han hecho méritos para entrar con más fuerza en la rotación. Eric Garcia aporta salida limpia, agresividad para anticipar y polivalencia, mientras Pubill ofrece físico, velocidad y capacidad para defender espacios amplios. Ambos aceptan distintos roles y podrían permitir que Cubarsí encontrara una pareja más dinámica para los cruces decisivos.
Cubarsí necesita una defensa construida por rendimiento
El joven azulgrana no ha cuestionado públicamente a Laporte ni existe una protesta abierta dentro del vestuario. La lectura es estrictamente deportiva: si el Mundial exige elegir a quienes están mejor, la jerarquía no debería imponerse al rendimiento. Cubarsí necesita compañeros que acompañen su valentía con balón y respondan cuando España pierde la posesión lejos de su área.
La realidad es que Laporte sigue ofreciendo experiencia y una relación sólida con De la Fuente, pero ya no debería jugar por decreto. Eric y Pubill han llegado al Mundial después de temporadas convincentes y merecen oportunidades reales. Si el seleccionador mantiene siempre la misma pareja, corre el riesgo de perjudicar a Cubarsí y de cerrar la puerta a una defensa más rápida, competitiva y preparada para partidos de máxima exigencia cuando el margen de error será prácticamente inexistente para España.
