La planificación del Atlético de Madrid para el próximo partido ante el Tottenham Hotspur deja a un jugador en una situación complicada dentro de la plantilla. Todo apunta a que Thiago Almada no contará con minutos en el encuentro, una señal clara de que su papel dentro del equipo está lejos de lo que se esperaba cuando llegó en el mercado de verano, como un jugador de talento para el ataque colchonero.
El centrocampista ofensivo llegó con la etiqueta de jugador creativo capaz de aportar talento entre líneas, pero su adaptación al sistema de Diego Simeone no está siendo sencilla. De hecho, después de un buen inicio, la llama se ha ido apagando hasta quedar prácticamente en nada.
Un encaje que no termina de aparecer
El principal problema para Almada es que su estilo de juego no acaba de integrarse dentro de la estructura táctica que propone Simeone para su equipo. El técnico rojiblanco suele exigir a sus jugadores una intensidad defensiva muy alta y una disciplina táctica que en ocasiones limita el protagonismo de los futbolistas más creativos. Y ese ha sido el caso de un Almada que no llega a lo que le pide su entrenador.
En este contexto, el argentino ha ido perdiendo presencia dentro de las rotaciones del equipo. Además, su conexión dentro del campo con Antoine Griezmann tampoco ha terminado de funcionar como esperaba el cuerpo técnico. La dupla ofensiva no ha mostrado la fluidez necesaria y eso ha hecho que Simeone busque otras soluciones en ataque que están funcionando algo mejor.
Baena se mantiene claramente por delante
Otro factor que complica aún más la situación de Almada es el buen crecimiento de Álex Baena, que se ha consolidado como una pieza importante en el esquema del equipo. El cuerpo técnico no contempla sacrificar a Baena para dar entrada al argentino, ya que su trabajo y su aportación en el sistema encajan mejor con lo que pide Simeone en este momento.
Por todo ello, las previsiones dentro del club apuntan a que Almada no tendrá protagonismo en el partido contra el Tottenham. Así pues, esta decisión refleja el momento que vive el futbolista dentro del equipo, donde su papel ha quedado muy reducido mientras el técnico apuesta por otras opciones que encajan mejor en su idea de juego.
