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410 kilómetros. Un solo día. De Portbou a les Cases d'Alcanar. Este es el desafío que se ha propuesto Nil Puchol, creador de contenido y apasionado de los retos deportivos, en una aventura impulsada por ElNacional.cat que lo llevará a atravesar Catalunya de punta a punta antes de que se ponga el sol. Para muchos, una locura. Para él, una oportunidad para volver a ponerse a prueba.

Con solo 24 años, ha convertido el deporte en una manera de entender la vida: no busca competir contra los demás, sino descubrir hasta dónde es capaz de llegar cuando el cuerpo empieza a fallar. Después de retos como atravesar Europa en bicicleta, ahora afronta lo que él mismo reconoce como "la prueba más dura y más grande" de su vida. Días antes de subirse a la bicicleta para recorrer toda la costa catalana de sol a sol, conversamos con él sobre la preparación física y mental, las dudas, los miedos, los sacrificios que hay detrás de un reto de esta magnitud y las emociones que espera encontrar cuando, después de más de 400 kilómetros, llegue a la frontera con el País Valencià.

Nil Puchol, antes de atender ElNacional.cat / Foto: Carlos Baglietto

Para quien no te conozca todavía, ¿quién es Nil Puchol?
Me considero un joven apasionado del deporte, que desde los 15 años descubrió el deporte de rendimiento y conectó mucho con esta sensación de poner su cuerpo al límite. Es allí donde sentía que realmente hablaba conmigo mismo.

A partir de ahí entendí que los retos deportivos me llevaban a lugares donde no podía llegar de otra manera. Y con el tiempo empecé a buscarlos de manera consciente. Hoy me dedico casi cada día a ponerme al límite a través del deporte.

¿Cuándo pasó el deporte de ser un simple hobby a esta búsqueda del límite?
Empecé como prácticamente todo niño aquí en Catalunya, jugando a fútbol. Pero yo realmente veía que solo corría detrás de la pelota, y cuando tenía la pelota, era un cero a la izquierda. Y a partir de ahí dije: quizás lo que me gusta de verdad es correr. Pasé al atletismo, después al triatlón y finalmente descubrí el ciclismo, que es el deporte con el que más me identifico. Allí entendí que, superándome y llevando el cuerpo al límite, encontraba una especie de terapia, de pausa mental.

Empecé a competir, pero veía que no era lo que más me llamaba, porque era muy sacrificado. Y tampoco me compensaba. Entonces decidí dejar la competición, pero no el rendimiento: quería seguir poniéndome a prueba con retos personales, poniéndome contra las cuerdas. No quería dejar el rendimiento, pero sí que quería dejar la competición. Y lo que descubrí fueron los retos personales.

Entendí que superándome y llevando el cuerpo al límite encontraba una especie de terapia, de pausa mental.

De aquí a unos días afrontarás el reto de cruzar Catalunya de sol a sol en bicicleta. Y en solo un día. ¿Cómo surge la idea de la mano de ElNacional.cat?
Muy buena pregunta. Todavía no lo sé ni yo. Creo que un día pensé: tengo el siguiente reto en la cabeza, y es atravesar Catalunya. Porque al final junta muchas cosas con las que conecto: rendimiento, territorio, lengua, cultura… Y Catalunya para mí es mi casa.

Cuando propuse este reto a ElNacional.cat, les encantó y dijeron que me ayudarían. Gracias a ellos será posible. Es un reto muy exigente. Es una distancia que nunca he hecho en un solo día, de una sola tirada. Serán unos 410 kilómetros saliendo desde Portbou y haciendo toda la costa hasta les Cases d’Alcanar, con el reto de llegar antes de que se haga de noche. De sol a sol.

¿Estás nervioso?
Sí, un poquito sí. Pero siento que los deberes ya están hechos, que el trabajo está hecho. Hace muchos meses que entrenamos y que estamos preparándolo también con todo el equipo de ElNacional.cat. Sí que tengo nervios, pero la motivación es tan grande que pasa por encima de cualquier nervio.

¿Cuál crees que será el principal reto que tendrás que superar?
Yo creo que precisamente será la cabeza. Cuando ya lleve quizás 300 kilómetros y me queden 100, decir: Nil, te quedan 5 horas y lo tienes que conseguir. No hay otra. Creo que este será el reto más grande: poder hablarme a mí mismo, tratarme bien, no tener pensamientos intrusivos negativos, que cuando tenga alguna molestia en el cuerpo, la cabeza piense en la posibilidad de pararme.

Nil Puchol atiende a ElNacional.cat días antes de su prueba / Foto: Carlos Baglietto

¿Cómo has trabajado la parte mental?
Es cierto que el entrenamiento físico es más objetivo, pero entrenar la mente es más difícil. Es un trabajo continuo de día a día, de conocerse a uno mismo. La bicicleta es un deporte muy solitario, en el que pasas horas y horas solo. He buscado entrenamientos de muchas horas sin música, intentando que no haya estímulos externos. Porque el reto será eso: estar solo, sin música y sin nadie animándote. El diálogo interno para mí es lo más importante. Lo he ido trabajando con salidas largas, incluso dando vueltas a Catalunya en cuatro días completamente solo, desconectado del móvil y de las redes. Ahí es donde me encuentro a mí mismo y donde me conozco.

¿Qué te pasa por la cabeza durante tantas horas?
De todo. Hay momentos de euforia, de cantar, de hablar conmigo mismo e incluso de contarme chistes. Y te lo juro que muchas veces he gritado de euforia, de alegría... Canto una canción que me viene a la cabeza o me cuento chistes. No es broma, a veces me cuento chistes, hago bromas, hablo conmigo mismo, digo tonterías. Y después están los momentos más duros: bajadas de glucosa, estás cansado, se te está haciendo de noche, o cuando ves que el objetivo se aleja. Aquí es el punto más complicado.

¿Cuál será el tramo más duro?
Por suerte, es un tramo sin demasiado desnivel porque es seguir casi toda la costa. El tramo con más desnivel será al principio, cuando esté fresco, por lo tanto, no me preocupa tanto. Pero quizás lo más duro será pasar la barrera de los 300 kilómetros. Nunca he hecho más de 260. Pasar esta barrera sí que mentalmente será como: ya llevamos 11 horas y todavía me quedan 5 para acabar. Además, hay muchos factores que no podemos controlar: meteorológicos, carretera, bici…

Es cierto que el entrenamiento físico es más objetivo, pero entrenar la mente es más difícil. Es un trabajo continuo de día a día, de conocerse a uno mismo.

¿Y hay alguno que disfrutes especialmente?
Yo creo que una de las zonas que más ilusión me hace es la del principio, porque es preciosa, y la he hecho yo un par de veces. Portbou, Cadaqués, Llançà… después bajas hacia el Empordà. Es una zona preciosa, si no hace viento en contra, porque si no, lo pasas muy mal. Lo pasas muy mal, porque es frustrante. Estás ahí esforzándote y no tiras. Pero si tienes viento a favor, es una locura. Esta zona es la más bonita, también la parte de Girona entrando por el casco antiguo.

¿Qué previsión meteorológica hay? Supongo que la tienes controlada.
Son buenas. Tendremos viento de sur, por lo tanto, viento en contra, pero de momento indica que es flojito. No tiene que llover, tiene que hacer sol, lo cual está bien, pero el calor también será un punto a tener muy en cuenta, porque ahora están subiendo mucho las temperaturas y la deshidratación pasa por el sudor que tengas ese día, y cuanto más calor, más sudas. Esto será un factor importante a tener en cuenta, que puede delimitar el rendimiento que tenga ese día.

¿Por qué habéis elegido este día, el 21 de junio?
Cuando se propuso el reto dijimos: si lo queremos hacer de sol a sol, vamos al día del año con más horas de luz. Es el solsticio de verano, el 21 de junio. Pero esto también puede implicar mucho calor. Un 21 de junio puede hacer un calor moderado, normal, pero también puede hacer mucho calor si de repente ha girado el tiempo. Entonces, nos la tuvimos que jugar, en el sentido de qué preferimos: o menos horas de luz, mejor temperatura, o más horas de luz, con el riesgo de que podamos tener temperaturas muy elevadas que nos puedan jugar en contra.

¿La previsión es que se complete el reto con margen o irás justito?
Muy buena pregunta. Realmente no lo sé. Mi entrenador, Marc, dice que llegaremos con mucho margen. Pero yo creo que también se coge al papel de coach optimista. Yo, sinceramente, creo que llegaremos bastante en el margen. O sea, llegaremos bastante ajustados. Pero es que no lo sé.

¿Qué papel ha tenido ElNacional.cat y las redes sociales en este reto?
El papel de ElNacional.cat ha sido clave. Desde el primer momento me dijeron que confiaban en mí, y eso es muy grande. Recuerdo la reunión con todo el equipo y me decían textualmente: "Nosotros confiamos en ti". Cuando un equipo entero te dice eso, es muy grande. Hacer este reto solo sería imposible. Tener el apoyo y el calor de un equipo que confía en ti es increíble. Y si a eso le sumas una comunidad detrás dando ánimos, todavía más.

¿También has vivido la parte negativa de las redes?
De momento, todo ha sido positivo. Lo que sí que puede pasar es que dejes de saber por qué haces las cosas: si por ti o por lo que esperan los demás. Pero en mi caso, el compromiso es conmigo mismo.

¿Piensas en el fracaso? ¿En no conseguirlo?
Sí. También se te pasa por la cabeza no conseguirlo. Es un escenario que tienes dentro de la cabeza. No lo proyecto mucho, no lo hablo mucho, porque lo que tú manifiestes y la energía que pongas ahí, seguramente acabará pasando. Y que siempre, antes de cualquier carrera, antes de cualquier reto, se me pasa por la cabeza: ¿y si no lo conseguimos? ¿Y si pasa esto? ¿Y si pasa aquello? Y creo que en parte también está bien para contemplar todas las posibilidades, para que en el caso de que pase algo mal, que no te pille de sorpresa. Pero la verdad es que no juega un papel protagonista.

Cuando cruces la meta, ¿qué crees que te vendrá a la cabeza? ¿Lo has pensado?
La verdad es que recuerdo el último reto que hice, que fue cruzar Europa, desde Finlandia hasta aquí en Barcelona, y lo que más me motivaba para llegar era tocar a mi madre, porque es la que me despidió en el aeropuerto llorando, porque le daba un poquito de miedo que fuera solo a la aventura. Te juro que cada vez que pensaba en ella y en cómo llegaría y la abrazaría, se me ponía la piel de gallina y me motivaba para seguir, mucho más que una canción, mucho más que cualquier objetivo material de llegar; era aquello.

Ahora quizás pienso también en mis familiares, en mi padre, en mi madre, que estarán allí recibiéndome. Y quizás también pensaré en todas las horas que llevo desde que empezamos hace seis meses, todos los sacrificios que he tenido que hacer, las horas que he renunciado de ir con mis amigos para estar entrenando solo en la bici. Por estos momentos sé que habrá valido la pena.

Hacer este reto solo sería imposible. Tener el apoyo y el calor de un equipo que confía en ti es increíble. Y si a eso le sumas una comunidad detrás dando ánimos, todavía más.

¿Es la prueba más dura de tu vida?
Sí, sí, sí 100 %. No he hecho nunca una distancia tan larga y menos con un límite de tiempo en el cual se tiene que cumplir.

Si hace unos años te hubieran dicho que harías un reto así, ¿te lo creerías?
No me lo creería. Seguramente así de entrada, no me lo creería. Diría... ¿Qué dices? Estás loco, Nil. O, ¿qué se te ha pasado por la cabeza? No, no me lo creería.

Para acabar, ¿ya tienes en la cabeza otro reto?
Sí. Hay un reto que surgió incluso antes que este. Y también tiene que ver con la bici y con cruzar una larga distancia.

¿Se puede saber cuál es?
Sí, se puede saber. Será cruzar Islandia, toda la isla de Islandia, de norte a sur; hay un trail que se llama Ice Line Divide, que cruza, literalmente, toda la isla por el medio. La quiero cruzar de norte a sur en muy poco tiempo, también. De momento todavía no digo el titular.

ENTREVISTA A NIL PUCHOL