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José Mourinho comprobó ante la Real Sociedad que el Real Madrid todavía arrastra uno de los problemas que ya habían condicionado etapas anteriores. Durante buena parte de la primera mitad, el equipo no presionó con la intensidad necesaria y varias de sus estrellas quedaron demasiado desconectadas del trabajo defensivo. Eso dejó al bloque partido y expuso demasiado a una defensa que sufrió cuando el rival consiguió superar la primera línea.

El portugués lleva semanas insistiendo en que todos deben participar cuando el partido obliga a defender, pero la teoría todavía no se cumple siempre sobre el campo. Ante la Real Sociedad volvió a verse un equipo que, en determinadas fases, permite demasiados metros entre líneas porque los futbolistas ofensivos no acompañan la presión con la misma agresividad que el resto.

El problema aparece cuando las estrellas dejan de correr

Mourinho sabe que el Real Madrid tiene talento de sobra como para dominar la mayoría de los partidos sin apenas despeinarse, pero también que eso no basta cuando el bloque pierde coordinación. Si los delanteros no aprietan y los centrocampistas tienen que cubrir demasiado espacio, la defensa queda expuesta a conducciones, segundas jugadas y ataques directos.

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Es un problema que ya había aparecido con Xabi Alonso y Arbeloa. Ambos comprobaron que el equipo podía tener momentos de gran fútbol, pero también fases de desconexión colectiva que debilitaban muchísimo la estructura. Mourinho esperaba corregirlo con más disciplina, aunque el primer tiempo ante la Real Sociedad demostró que todavía queda trabajo por hacer.

La segunda parte enseñó el camino correcto

La buena noticia llegó después del descanso. El Real Madrid aumentó la intensidad, empezó a presionar mucho mejor y consiguió que todas las líneas trabajaran más juntas. La diferencia fue evidente: el equipo recuperó antes, concedió menos espacios y jugó muchos más minutos en campo rival.

Ese cambio es precisamente lo que Mourinho quiere convertir en norma. El técnico no salió satisfecho con todo lo visto, pero sí con la reacción. El problema sigue existiendo y es el mismo que ya castigó proyectos anteriores, aunque la segunda mitad demostró que el equipo tiene capacidad para solucionarlo. La exigencia ahora será mantener ese nivel desde el primer minuto y no esperar a que el partido obligue a reaccionar.