Con la liga casi finiquitada, el mercado de fichajes del Barça empieza a calentarse y el nombre de Julián Álvarez vuelve a situarse en el centro de las operaciones que se planean dentro de la secretaría técnica. El conjunto blaugrana sigue explorando fórmulas para reforzar el ataque, pero hay un detalle que cambia por completo el escenario, como lo es la preferencia de Diego Simeone.
Y es que el técnico del Atlético de Madrid ya no mira tanto hacia jugadores como Ferran Torres ni Marc Casadó como piezas clave en una posible operación con truque de jugadores de por medio. Su elección es otra, mucho más delicada y complicada de materializar.
Simeone quiere a Raphinha
El jugador que realmente interesa al técnico argentino, desde hace mucho tiempo, es Raphinha. Simeone siempre ha valorado muy positivamente al brasileño, al que considera un futbolista diferencial por su intensidad, desequilibrio y capacidad de trabajo. De hecho, en rueda de prensa siempre ha dicho que es la pieza clave de este Barça.
La idea del Cholo pasa por un intercambio que llevaría a Julián Álvarez al Barça y a Raphinha al Atlético. Una operación de gran calado que, sobre el papel, podría satisfacer a todas las partes desde el punto de vista deportivo. La realidad es que Raphinha encaja perfectamente en el estilo de Simeone, lo que explica su idea a la hora de incluirlo como pieza central de cualquier negociación.
El Barça no contempla ceder con Raphinha
Sin embargo, la operación está lejos de ser sencilla. En el Camp Nou no ven a Raphinha como una moneda de cambio. Su peso en el equipo y su alto nivel hacen que no esté en la lista de jugadores transferibles, al menos por ahora. Hansi Flick tiene otros planes con el brasileño. Mientras que sí se podría estudiar la inclusión de perfiles como Ferran Torres o Casadó, el brasileño no entra en esa ecuación.
De este modo, el principal obstáculo no es económico. Y es que el Barça quiere a Julián Álvarez, pero no a cualquier precio. Así pues, la negociación queda en punto delicado, porque Simeone tiene claro a quién quiere, pero el Barça también tiene claro a quién no está dispuesto a perder. Y ahí es donde se complica una operación que, de momento, parece más lejana que nunca.
