José Mourinho sigue sin encontrar la manera de recuperar a Eduardo Camavinga. El francés volvió a tener una oportunidad en uno de los partidos más cómodos del Real Madrid, frente al Málaga, pero su actuación volvió a dejar demasiadas dudas. En un contexto favorable para recuperar confianza, imponer físico y jugar con mayor libertad, el centrocampista terminó incluso escuchando algunos pitos de la grada.
El problema ya no es únicamente una cuestión de continuidad. Camavinga está tomando demasiadas malas decisiones con balón y tampoco está compensando esas pérdidas con la potencia física que siempre había sido una de sus grandes virtudes. Mourinho esperaba que este tipo de partidos sirvieran para reconstruirlo poco a poco, pero la sensación es justamente la contraria: cada oportunidad genera más preguntas.
Camavinga no encuentra una función clara en el equipo
José Mourinho necesita centrocampistas capaces de interpretar rápidamente dónde recibir, cuándo acelerar y cómo proteger al equipo después de perder el balón. Camavinga sigue teniendo unas condiciones físicas extraordinarias, pero ahora mismo no está consiguiendo convertirlas en regularidad. Llega tarde a determinadas acciones, arriesga pases innecesarios y pierde influencia cuando el encuentro exige pausa.
Eso resulta especialmente preocupante porque contra el Málaga tuvo un escenario mucho más sencillo que el que encontrará ante rivales de Champions. Si tampoco consigue destacar cuando el Real Madrid domina claramente, resulta complicado imaginar que Mourinho vaya a confiar en él para partidos donde cada error puede cambiar una eliminatoria.
Su salida también empieza a convertirse en un problema
El técnico portugués ya no puede garantizarle minutos únicamente con la esperanza de que recupere su mejor versión. La competencia en el centro del campo es enorme y otros futbolistas están ofreciendo exactamente la intensidad y seguridad que Mourinho reclama. Por eso, una salida empieza a contemplarse cada vez con mayor seriedad. El inconveniente es que el Real Madrid tampoco tendrá sencillo encontrar una operación acorde con la valoración que siempre tuvo el francés. Su rendimiento actual puede reducir el número de clubes dispuestos a realizar una inversión elevada.
Camavinga todavía tiene talento y tiempo para reaccionar, pero Mourinho empieza a quedarse sin argumentos para seguir dándole opciones. Ni siquiera contra el Málaga consiguió aprovechar una oportunidad diseñada prácticamente para recuperar sensaciones. Si la tendencia no cambia pronto, su etapa en el Real Madrid puede estar acercándose definitivamente a su final.
