La muerte repentina de Kyle Busch ha sacudido la NASCAR en plena semana de una de las citas más importantes de la temporada. El piloto estadounidense, doble campeón de la Cup Series, ha fallecido a los 41 años después de haber sido ingresado en un hospital de Charlotte por una enfermedad grave. Busch tenía que participar en la Coca-Cola 600, en el Charlotte Motor Speedway, pero horas antes de su muerte Richard Childress Racing ya comunicó que no podría disputar la carrera por su estado de salud. Su familia, su equipo y la NASCAR han anunciado conjuntamente la muerte de uno de los nombres más importantes del automovilismo de Estados Unidos, una figura que había marcado más de dos décadas de competición al máximo nivel.

Luto en la NASCAR por la muerte de uno de sus grandes campeones

Los detalles sobre las causas de la muerte no se han hecho públicos. Según se explica, Busch se encontraba el miércoles en el simulador de Chevrolet en Concord, en Carolina del Norte, cuando perdió el conocimiento y fue trasladado a un hospital de Charlotte. El episodio llegó después de unos días en que el piloto ya había mostrado problemas de salud. El 11 de mayo, en el tramo final de una carrera de la Cup Series en Watkins Glen, pidió por radio que un médico le administrara una inyección una vez terminara la prueba. A pesar del malestar, pudo terminar en octava posición. Más tarde se explicó que arrastraba un resfriado que se había complicado y él mismo había admitido que todavía no estaba del todo recuperado.

La NASCAR lo ha despedido con un comunicado cargado de emoción y reconocimiento. El organismo ha expresado que toda la familia de la competición está desconsolada por la pérdida de un futuro miembro del Salón de la Fama y ha definido a Busch como "un talento excepcional, de aquellos que aparecen una vez en cada generación". También ha destacado su carácter feroz, su pasión, la enorme habilidad al volante y el profundo aprecio que sentía por el deporte y por los aficionados. El comunicado recuerda que, a lo largo de una carrera de más de veinte años, batió récords de victorias en las series nacionales, ganó campeonatos al nivel más alto y ayudó a formar nuevos pilotos como propietario de un equipo en la Truck Series.

Un legado inmenso más allá de los títulos

Natural de Las Vegas y hermano pequeño de Kurt Busch, Kyle Busch construyó una trayectoria reservada a muy pocos pilotos. Debutó en la Cup Series con Hendrick Motorsports en 2005, se consolidó con Joe Gibbs Racing a partir de 2008 y terminó su carrera en Richard Childress Racing, donde competía con el Chevrolet número 8. Los títulos de 2015 y de 2019 lo situaron entre los grandes campeones de la NASCAR moderna, pero su legado va más allá de los trofeos. Busch deja a su mujer, Samantha, a sus hijos, Brexton y Lennix, y una huella que ya forma parte de la historia del motor.