Cargando...

La victoria de España ante Austria dejó una imagen contradictoria alrededor de Lamine Yamal. El extremo firmó su mejor actuación del Mundial, fue elegido MVP y volvió a demostrar que es el futbolista más desequilibrante de la selección. Sin embargo, dentro del vestuario no todos terminaron satisfechos con la manera en que gestionó algunos ataques ni con su reacción después del encuentro.

Lamine Yamal buscó constantemente la jugada individual, acumuló conducciones y priorizó su gol en acciones donde varios compañeros esperaban el pase. Su talento justifica que asuma riesgos, pero algunos veteranos consideran que debe elegir mejor. España ganó 3-0 y dominó, aunque determinados futbolistas acabaron cansados de correr para ofrecer apoyos que muchas veces no recibieron recompensa en forma de pase de Lamine.

Su individualismo empieza a generar desgaste

El problema no está en que Lamine quiera decidir los partidos. De la Fuente necesita precisamente su atrevimiento para romper defensas y generar ocasiones cuando el juego colectivo se atasca. La molestia aparece cuando la búsqueda del gol personal se impone sobre una opción más sencilla. Contra Austria hubo varias acciones en las que prefirió terminar él mismo antes que habilitar a compañeros.

EuropaPress 7613377 lamine yamal of spain celebrates after scoring his teams first goal during

Lo que más incomodó a parte del grupo llegó después del pitido final. Lamine se marchó contrariado por no haber marcado, pese a la victoria, la clasificación y el premio como mejor jugador. Los más experimentados interpretaron esa reacción como una falta de perspectiva. En una eliminatoria mundialista, entienden que el resultado colectivo debe estar muy por encima de cualquier estadística individual.

Los veteranos esperan otra actitud

Nadie discute que Lamine es la gran estrella ofensiva de España ni que su versión ante Austria acercó al equipo a su mejor nivel. Tampoco existe intención de frenarlo. Lo que algunos compañeros reclaman es que combine su ambición con una lectura más generosa, especialmente cuando los partidos exijan paciencia y cada pérdida pueda provocar una transición peligrosa.

De la Fuente deberá gestionar una situación delicada. Proteger a Lamine es fundamental, pero también evitar que su peso genere privilegios difíciles de aceptar. El vestuario quiere verlo desbordar, asumir responsabilidades y buscar el gol en todo momento, aunque espera que celebre primero los triunfos colectivos. Ser MVP en una victoria por 3-0 debería haber sido motivo de satisfacción. Su enfado por no marcar dejó una sensación incómoda entre quienes creen que España solo podrá ganar el Mundial si todos colocan al equipo por delante.