Hansi Flick ya sabe que deberá gestionar a Lamine Yamal de una manera distinta cuando termine el Mundial. El extremo llegó al torneo después de una lesión muscular que le hizo perderse el final de temporada con el Barça y ha ido recuperando minutos progresivamente con España. Ahora afronta la fase eliminatoria dispuesto a competir al límite.
La preocupación no nace de una recaída, sino de la acumulación de esfuerzos. Lamine apenas disputó 141 minutos durante la fase de grupos, pero España ya lo necesuta para jugar partidos completos. Si la selección avanza rondas, el joven puede encadenar encuentros de máxima exigencia después de haber acelerado su recuperación para llegar al campeonato. Algo que no gusta nada a Flick.
Flick deberá protegerlo desde el primer día
El Barça no puede tratar su regreso como una pretemporada normal. Lamine necesitará descanso, una reincorporación progresiva y controles constantes sobre la musculatura que ya le dio problemas. Flick deberá aceptar que su futbolista más determinante no puede empezar el curso jugando todos los minutos, aunque el calendario y los objetivos presionen en el sentido contrario.

La decisión afectará también a la planificación de la plantilla. El técnico necesita una alternativa fiable para la banda derecha, capaz de asumir titularidades sin que el equipo pierda desequilibrio. Mantener a Roony Bardghji o incorporar otro extremo dejaría de ser un lujo y pasaría a convertirse en una medida necesaria para evitar que toda la carga ofensiva recaiga nuevamente sobre Lamine.
El Mundial puede alterar su comienzo de temporada
El problema será mayor cuanto más lejos llegue España. Una participación hasta semifinales o final reduciría al mínimo sus vacaciones y dejaría poco margen para preparar el curso 26/27. Forzar su regreso para disputar los primeros partidos aumentaría el riesgo de fatiga, molestias y nuevas interrupciones durante una temporada todavía más larga.
La realidad es que Lamine está disponible y se siente preparado, pero eso no elimina el desgaste acumulado. Flick tendrá que escoger entre utilizarlo desde el primer día o protegerlo pensando en toda la temporada. Los últimos acontecimientos empujan hacia la segunda opción con menos minutos al comienzo, descansos programados y una vigilancia física mucho más estricta para evitar que competir al límite en el Mundial termine pasando factura al Barça. La prioridad será evitar una recaída que comprometa los objetivos decisivos del equipo durante todo el curso azulgrana completo.