Se acerca el final del Mundial 2026 y sigue creciendo el debate sobre qué ciudad será la escogida para acoger la final de la próxima Copa del Mundo, organizado conjuntamente por España, Portugal y Marruecos. Durante muchos meses se dio por hecho que la final estaba entre el Bernabéu y el Spotify Camp Nou. El estadio madridista contaba con el argumento de estar en la capital de España y el blaugrana en tener una mayor capacidad.
Marruecos, sin embargo, no se daba por vencido y ha ido moviendo hilos para cambiar la decisión de la FIFA y lograr que la gran final se dispute en Casablanca. Para empezar, poniendo encima de la mesa 1.000 millones de euros para construir el Gran Estadio Hassan II, una estructura espectacular con capacidad para 115.000 espectadores. Y después, y más importante, trabajando en los despachos.
Los movimientos de Marruecos para quedarse con la final
Y es que según apuntan varias fuentes, Marruecos ha utilizado la carta Donald Trump para terminar de decantar la balanza. La decisión sobre la sede de la final del Mundial 2030 la tomará el Consejo de la FIFA, formado por 37 personas, de las que Marruecos ya tendría controlados 22 votos, los correspondientes a las confederaciones de África, Asia, América del Norte y Oceanía. Solo los europeos y los sudamericanos estarían por la labor de apostar por la sede española.
Además de la Administración Trump, también serían clave en la decisión final el jeque Hamad Al Thani (Catar) y Yasser Al Misehal (Arabia Saudí), miembros del Consejo de la FIFA, cuya influencia podría por terminar de decantar la votación de los consejeros asiáticos.
España va perdiendo peso en el Mundial de 2030
Perder la final del Mundial sería un duro golpe para la RFEF, que poco a poco ha ido perdiendo protagonismo en una Copa del Mundo que en un primer momento estaba previsto que se disputara exclusivamente en España. Primero se decidió añadir a la ecuación a Portugal, en lo que se vino a denominar como candidatura ibérica, para después sumar a la causa a Marruecos, para obtener todos los votos africanos en la disputa con Sudámerica, ya que Uruguay lideraba una candidatura con mucho peso, al querer celebrar en casa el centenario del primer Mundial, el de Uruguay de 1930.
La FIFA, en un movimiento sorprendente, decidió unirlo todo, ya que el Mundial de 2030 tendrá partidos en España, Portugal, Marruecos, Uruguay, Paraguay y Argentina, tres continentes distintos, una jugada maestra, ya que enviaba el Mundial de 2034 directamente a Asia, donde Arabia Saudita esperaba con los brazos abiertos el ser designada por unanimidad, como terminó sucediendo.
