El Barça ha devuelto a Emre Demir a Turquía, de donde nunca debería haber salido, viendo como han ido las cosas. Aterrizó como una gran apuesta de futuro, y Joan Laporta no dudó a la hora de invertir cerca de dos millones de euros en la contratación de una joven perla que ya había sido capaz de asentarse en el primer equipo del modesto Kayserispor. Sus destacadas actuaciones en la élite hicieron que fuera considerado como uno de los grandes talentos del futbol europeo, y tuvo a muchos clubes peleando por su incorporación.

Aunque finalmente optó por llegar a España, y se decantó por el Camp Nou. No le podían prometer una plaza en la plantilla de Xavi Hernández, pero sí le garantizaron que entrenaría habitualmente con los profesionales, e incluso que pudiera entrar en dinámica del primer equipo si se lo ganaba sobre el terreno de juego y hacía méritos para ello. Pero antes, su reto debía de ser consolidarse en el filial que dirige Rafa Márquez.

Y ni siquiera consiguió eso. El técnico mexicano únicamente le hizo jugar 24 minutos divididos en dos partidos de Primera RFEF, y el resto de las jornadas estuvo en el banquillo o en la grada. Quedó demostrado que necesitaba de un tiempo de adaptación, y ya comenzaron a surgir las primeras dudas sobre si la inversión que Mateu Alemany y el presidente realizaron había sido acertada. Y, al final, la conclusión a la cual llegaron fue que no.

Decidieron que lo mejor para todos es que Demir abandonara el Barça con efecto inmediato, y durante todo el mes de enero estuvieron negociando su salida. Confiaban en poder recibir alguna propuesta interesante, sin embargo, se quedaron esperando. De manera que no tuvieron más remedio que negociar la rescisión del contrato que habían firmado, para permitir que se pudiera incorporar a las filas del Fenerbahce, y regresar a su país natal.

Xavi en ningún momento se opuso, y apoyó firmemente la idea de Laporta. Quedaron bastante decepcionados con el esfuerzo que Emre hizo para poder aprender el idioma y superar la barrera cultural.

Los Demir, un fracaso para el Barça

Emre ha seguido los pasos de Yusuf Demir, quien también desembarcó en el Barça como una de las grandes promesas del continente, después de destacar siendo muy joven en el Rapid de Viena. En su caso, llegó cedido, a cambio de medio ‘kilo’, y sí que pudo disputar varios choques con el primer equipo.

Pero pocos meses después de ser presentado, regresó a su antiguo club, y curiosamente, desde septiembre juega en la Superliga turca, pero defendiendo los colores del Galatasaray.