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Luis de la Fuente sabe que el caso de la lesión de Lamine Yamal puede marcar demasiado su Mundial y también su futuro al frente de la selección española. El joven futbolista del Barça es una pieza fundamental para la Roja, uno de los pocos jugadores capaces de romper partidos por sí solo y el gran caudal de juego ofensivo del equipo. Sin embargo, su estado físico genera preocupación, ya que si vuelve demasiado pronto y se lesiona, el golpe puede ser devastador.

Y es que Lamine no es un jugador cualquiera. Su importancia es enorme y España necesita su desequilibrio, pero también debe proteger a un futbolista que todavía está en una etapa delicada de su recuperación y de su carrera. Forzarle en un Mundial puede ser una tentación enorme, aunque también un riesgo difícil de justificar si las cosas salen mal.

De la Fuente no puede equivocarse con Lamine

La realidad es que el seleccionador se encuentra ante una decisión muy complicada. Si reserva a Lamine y España sufre, se le acusará de no utilizar a su mejor jugador. Si lo pone antes de tiempo y el extremo recae o se lesiona, la responsabilidad caerá directamente sobre él.

Lamine Yamal desgaste España Paises Bajos

De este modo, De la Fuente teme que Lamine acabe convirtiéndose en el caso que condicione su continuidad al frente de La Roja. Una lesión grave por precipitar su regreso sería mucho más que un problema deportivo. Sería un golpe a la imagen del seleccionador, a la planificación médica y a la confianza del Barça, que también mira con preocupación cualquier riesgo innecesario con su gran estrella. Lamine llega al Mundial como uno de los nombres más esperados y cada decisión sobre sus minutos será analizada al detalle.

España necesita talento, pero también prudencia

El problema es que la Roja no tiene muchos jugadores como él. Nico Williams puede asumir protagonismo, Pedri puede generar juego y otros atacantes pueden sumar, pero Lamine ofrece algo distinto que solo tienen los fuera de serie como él. Por eso De la Fuente debe encontrar el equilibrio entre competir y proteger. No puede jugar condicionado por el miedo, pero tampoco puede permitir que la presión del Mundial le empuje a tomar una decisión imprudente.

Así pues, Lamine Yamal puede ser la gran esperanza de España, pero también el mayor riesgo para Luis de la Fuente. Si todo sale bien, será su gran arma. Si se fuerza demasiado pronto y se lesiona, puede convertirse en el motivo que ponga fin a su etapa como seleccionador.