La selección española vive un momento de riqueza competitiva en varias posiciones, pero también de retos muy importantes que Luis de la Fuente debe ser capaz gestionar con mucha solvencia. Si la competencia en la portería, con nombres como Joan García, ya apuntaba a ser exigente, el seleccionador tiene claro que hay un escenario aún más complejo como lo es la pugna por el mediocentro entre Rodri y Martín Zubimendi.

No se trata de una competencia más. Es una lucha directa por el puesto más importante a nivel táctico del equipo, el que marca el ritmo del juego, equilibra al bloque y condiciona todo el sistema. Por eso, dentro del cuerpo técnico existe la sensación de que este duelo puede generar más dificultades de gestión que cualquier otra posición y los interesados no son jugadores menores.

Dos líderes para un único rol en la plantilla

Rodri parte como el titular natural. Su rendimiento en la élite europea, su experiencia y su peso dentro del equipo le convierten en una referencia indiscutible. Es el jugador que organiza, que da continuidad al juego y que sostiene al equipo en los momentos de presión. Sin embargo, Zubimendi ha dado un paso adelante definitivo en ausencia de Rodri. El centrocampista ha demostrado que puede competir al mismo nivel, ofreciendo un perfil muy similar pero con mayor continuidad a lo largo de los últimos meses. Eso sí, sin ese pico de nivel que ya mostró Rodri en su momento

Rodri España Brasil EFE
Rodri España Brasil EFE

Y es que precisamente esa similitud es lo que complica el escenario. Ambos son especialistas en una posición muy concreta, lo que limita la posibilidad de hacerlos convivir en el campo sin alterar el dibujo del equipo sobre el verde.

Un reto de vestuario y de gestión deportiva

Luis de la Fuente es consciente de que tendrá que manejar con cuidado esta situación. No solo se trata de decidir quién juega, sino de gestionar expectativas, minutos y roles dentro del grupo. En una selección donde la competencia es máxima, mantener la armonía será tan importante como acertar en las decisiones tácticas.

La realidad es que este pulso en el mediocentro puede marcar el futuro inmediato del equipo. De este modo, el seleccionador afronta uno de sus mayores desafíos como lo es convertir una competencia de alto nivel en una fortaleza colectiva sin que se convierta en un problema interno. Algo que no solo pasará en la portería con Joan Garcia.