Luis Enrique empieza a contemplar un escenario que hasta hace poco parecía impensable en el PSG, como lo es una posible salida de Ousmane Dembélé. El francés sigue siendo uno de los atacantes más importantes de la plantilla, pero las últimas informaciones procedentes de Francia apuntan a una relación cada vez más tensa con el entrenador, especialmente después de lo ocurrido durante el descanso del último partido de Ligue 1.
Según ha contado RMC, entre ambos hubo un momento de fricción que ha reabierto dudas sobre su continuidad en el proyecto parisino. Luis Enrique no quiere futbolistas que alteren el equilibrio y el trabajo constante en el vestuario y, si considera que la relación está demasiado desgastada, está dispuesto a asumir una venta. La diferencia respecto a meses anteriores es que ahora cuenta con una alternativa que le genera mucha más tranquilidad como lo es el de Ferran Torres.
Ferran permite pensar en una salida de Dembélé
El técnico asturiano valora mucho la polivalencia del atacante español. Ferran Torres puede jugar abierto, como segundo punta o incluso como referencia central, una versatilidad que le permitiría cubrir buena parte de los minutos que dejaría Dembélé. Además, Luis Enrique conoce bien su perfil y sabe cómo utilizarlo en distintos registros ofensivos.
Eso reduce mucho el riesgo de desprenderse del francés. Antes, vender a Dembélé obligaba prácticamente a encontrar otro extremo de máximo nivel de manera inmediata. Con Ferran en la plantilla, el PSG puede permitirse una negociación mucho más agresiva y valorar ofertas importantes sin tener la sensación de quedarse descubierto.
Luis Enrique prioriza el equilibrio del vestuario
La decisión no se tomaría únicamente por un episodio concreto. Luis Enrique quiere un grupo completamente alineado con sus ideas y no está dispuesto a mantener a ninguna estrella si siente que la relación deportiva se ha deteriorado demasiado. El francés tendrá que demostrar que sigue plenamente comprometido con el proyecto.
Ferran Torres, en cambio, aparece como una solución que ofrece confianza y continuidad. Su llegada cambia por completo el margen de maniobra del entrenador. Si la tensión con Dembélé aumenta y aparece una oferta importante, el PSG ya no tendría la misma necesidad de retenerlo. Luis Enrique considera que el equipo puede seguir funcionando sin él y eso abre por primera vez una puerta real a su salida.
