La planificación a medio plazo del Barça empieza a dibujar escenarios de futuro y uno de ellos pasa por el posible regreso de Luis Enrique al banquillo blaugrana. Aunque la próxima temporada seguirá Hansi Flick al frente del banquillo, ya que las sensaciones con el alemásn son más que buenas en los despachos ya se contempla la opción de que el asturiano pueda asumir el cargo en la campaña 2027/28. Momento en el que muchos creen que Flick se retirará para dedicarse completamente a su familia. Algo que todos respetan en el club. No es un movimiento anunciado ni asegurado, pero sí una hipótesis que gana fuerza de cara a un nuevo ciclo.

Eso sí, Luis Enrique no llegaría a cualquier precio. El técnico tiene claras sus condiciones y ya habría trasladado que aceptaría el reto de volver a triunfar en el Barça si se cumplen determinadas premisas en el mercado de fichajes. No se trata solo de un cambio de entrenador, sino de un ajuste profundo en la estructura de la plantilla.

Dos salidas obligatorias en su hoja de ruta

En su planteamiento inicial, Luis Enrique no cuenta ni con Ronald Araujo ni con Marcus Rashford. Considera que el perfil del central uruguayo no encaja del todo con la idea de defensa adelantada y salida limpia que pretende implantar, como en todos los equipos mientras que el atacante inglés no termina de convencerle por su falta de implicación en los momentos en los que el equipo debe presionar con todo a los rivales.

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El mensaje sería que si el club apuesta por él, esos dos nombres no deberían formar parte del proyecto cuando aterrice en el banquillo culé. No es una cuestión personal, sino puramente futbolística. Quiere una plantilla moldeada a su criterio, con futbolistas que se ajusten con precisión a su libreto táctico.

Un nueve de primer nivel como prioridad absoluta

Además de las dos ventas, Luis Enrique exigiría un fichaje estratégico para la posición de delantero centro, para la que quiere a un peril de máximo nivel. En su lista destaca Julián Álvarez, un perfil que le seduce incluso más que Erling Haaland. El asturiano entiende que el nuevo ciclo debe construirse alrededor de un nueve diferencial, capaz de marcar diferencias. Y es que teniendo a Lamine Yamal, el club necesita un finalizador, como ya pasó en su momento con la presencia de Luis Suárez al lado de Messi.

Para el Barça, la operación supondría un esfuerzo económico considerable, pero también una declaración de intenciones. Si el club quiere seducir a Luis Enrique para liderar el futuro proyecto, deberá asumir que su llegada implicará decisiones contundentes en el mercado. El técnico no negocia su modelo, por lo que, o se construye a su medida o no habrá acuerdo.