La situación física de Cristiano Ronaldo ha pasado de la preocupación a una alarma real en el Al-Nassr. El delantero portugués se lesionó en el partido contra el Al Fayha y, después de las primeras exploraciones, el club informó de una afectación en el tendón de la rodilla. También explicó que el jugador ya había comenzado el proceso de recuperación y que su evolución se controlaría día a día. Con el paso de los días, sin embargo, el panorama se ha complicado. Jorge Jesus ha reconocido en rueda de prensa, antes del duelo contra el Neom, que las pruebas han confirmado que la lesión es más importante de lo que se había previsto inicialmente.
Cristiano marcha a Madrid y el Al-Nassr evita fijar plazos
Ante este escenario, Cristiano se irá a Madrid para seguir un tratamiento específico con su terapeuta personal. Es una fórmula habitual en futbolistas de élite cuando buscan una recuperación más controlada y a medida. El técnico portugués ha dejado claro que ahora lo más importante no es correr. Lo que toca es recuperar bien al jugador. Por eso, de momento, no hay una fecha definida para su regreso. El club quiere actuar con prudencia. La ausencia del portugués es sensible, no solo por el peso que tiene dentro del vestuario, sino también porque continúa siendo el gran líder ofensivo del equipo en el tramo más exigente de la temporada. Y, en partidos de este nivel, su sola presencia ya condiciona a los rivales.
Un margen corto y un final de curso lleno de incógnitas
A pesar de todo, el contexto competitivo puede dar un poco de aire al Al-Nassr. Los cuartos de final de la Champions asiática contra el Al Wasl han quedado aplazados sin nueva fecha. Esto reduce la presión inmediata del calendario y puede jugar a favor de la recuperación del delantero. En la liga saudita, el equipo mantiene dos puntos de margen respecto al Al-Ahli cuando aún restan diez jornadas. No es un colchón grande, pero sí lo suficientemente valioso para resistir unas semanas sin su gran estrella. Ahora bien, en el club saben que el margen es pequeño y que cualquier tropiezo puede tener consecuencias en la lucha por el título. Sin Cristiano, el equipo también pierde gol, intimidación y una referencia constante en ataque.
La lesión llega, además, en un momento delicado para los objetivos personales de Cristiano Ronaldo. El portugués continúa persiguiendo la barrera simbólica de los 1.000 goles y mantiene registros goleadores muy altos esta temporada. También tiene por delante el Mundial de 2026, una cita que quiere afrontar en plenas condiciones. Todo esto hace que cualquier problema físico se mire con lupa. Tanto desde el club como desde su entorno. En el Al-Nassr el mensaje es claro y es que no quieren forzar nada. Prefieren esperar el tiempo que sea necesario antes de volver a ver a Cristiano sobre el césped. Porque, en este punto del curso, perder unos días es asumible. Perderlo más tiempo, no tanto. Y nadie quiere que una recaída complique aún más el final de temporada.
