Lamine Yamal regresa al Barça como flamante campeón del mundo, pero también con varios problemas que la selección española no terminó de resolver. El extremo fue creciendo durante el torneo y apareció en los partidos decisivos, aunque le costó arrancar, recuperar su explosividad y mantener durante noventa minutos el desequilibrio que ofrece habitualmente. Ahora será Hansi Flick quien deba devolverle su mejor versión.
El Mundial dejó una imagen distinta a la que Lamine había ofrecido durante gran parte de la temporada. En muchos encuentros recibió demasiado lejos del área, tuvo que enfrentarse a defensas preparadas para cerrarle la banda y gastó energía en tareas defensivas. España ganó el título, pero el joven azulgrana no logró dominar el campeonato con la continuidad que esperaba.
Flick asume el problema de Lamine
En el Barça consideran que no existe una preocupación grave, pero sí trabajo que hacer una vez vuelva. Lamine necesita descanso, una preparación física controlada y recuperar la confianza para encarar desde el primer minuto. Flick quiere analizar su carga de partidos, evitar que acumule fatiga demasiado pronto y devolverle la frescura necesaria para repetir esfuerzos explosivos sin perder precisión en los metros finales.
El técnico también prepara ajustes tácticos. En la selección, Lamine quedó muchas veces aislado y recibió con dos rivales encima. En el Barça tendrá automatismos más conocidos, apoyos cercanos y libertad para moverse por dentro. Pedri, el lateral derecho y el delantero deberán generar espacios para que no tenga que superar siempre varias marcas antes de acercarse al área rival.
El Barça quiere recuperar al jugador decisivo
La prioridad no será aumentar todavía más sus responsabilidades, sino conseguir que vuelva a disfrutar. Lamine sigue siendo la principal referencia ofensiva del equipo, pero el club entiende que no puede exigirle resolver cada partido por sí solo. Flick pretende protegerlo, repartir el peso creativo y utilizar mejor sus minutos para que llegue con energía a los momentos decisivos. El objetivo es que recupere la superioridad individual que lo convirtió en una amenaza constante para cualquier defensa europea.
Los problemas para arrancar y sentirse nuevamente imparable ya no pertenecen a España. Lamine los traslada ahora al Barça, donde comenzará un plan específico para recuperar su velocidad, atrevimiento y capacidad de decidir. El Mundial terminó con un título, aunque no con su versión más brillante. Flick acepta el reto: convertir esa experiencia en aprendizaje y devolver al extremo que cambia partidos cada vez que recibe.
