El impacto de Lamine Yamal en la selección española no solo se mide en su rendimiento sobre el césped, sino también en cómo está condicionando la planificación de cara al próximo Mundial. Y es que Luis de la Fuente es consciente de que el brutal impacto que tiene el 10 del Barça, obliga a redefinir roles y, sobre todo, a tomar decisiones difíciles en la lista final que va a viajar a Estados Unidos.

La realidad es que hay dos nombres que empiezan a quedar señalados en este nuevo escenario por diferentes motivos. Jugadores que hasta ahora habían contado con la confianza del seleccionador, pero cuya presencia se complica ante el crecimiento de nuevas piezas clave en el ataque que van ganando terreno de forma inevitable.

Yeremy Pino pierde terreno de cara a la convocatoria

Y es que uno de los principales afectados sería Yeremy Pino. El extremo, después de su salida del Villarreal no ha terminado de brillar en su etapa reciente en el Crystal Palace, y su perfil empieza a quedar desplazado por el papel capital que se espera de parte de Lamine Yamal.

Yeremy Pino gol Villarreal Espanyol
Yeremy Pino gol Villarreal Espanyol

De este modo, la competencia en las bandas se ha endurecido notablemente. La presencia del joven azulgrana reduce los espacios disponibles y obliga a priorizar perfiles que marquen diferencias. En ese contexto, Yeremy pierde peso y podría quedarse fuera de la convocatoria si no logra revertir su situación.

Ansu Fati gana fuerza y Borja Iglesias genera la primera duda

La realidad es que el otro nombre en cuestión es Borja Iglesias. En su caso, la amenaza no llega directamente por Lamine Yamal, sino por el crecimiento de Ansu Fati. El delantero ha firmado una buena temporada y, además, presenta una conexión natural con Yamal dentro del campo.

Así pues, ese entendimiento y su perfil más goleador en pocos toques le dan una ventaja competitiva frente a Borja Iglesias, cuyo rol resulta menos diferencial en este nuevo esquema. Luis de la Fuente deberá decidir entre mantener la confianza en sus habituales o apostar por una renovación que parece cada vez más inevitable.