El Barça empieza a perfilar su planificación de cara al próximo mercado de verano y hay una decisión que gana peso en los despachos y que puede afectar al vestuario actual. La importancia de la figura de Lamine Yamal han cambiado por completo el panorama ofensivo del equipo, hasta el punto de condicionar el futuro de otro jugador importante en la delantera culé.

La situación afecta directamente a Marcus Rashford. Aunque su calidad ofensiva es indiscutible y nadie duda de ella, en el cuerpo técnico empiezan a tener claro que su encaje en el equipo no es el ideal, especialmente cuando comparte campo con el joven talento azulgrana, el cual es absolutamente intocable.

Un problema de equilibrio defensivo

El principal motivo no está en ataque, donde ambos pueden combinar y generar peligro a partes iguales y sin taparse. El problema aparece en defensa. Según la visión de Hansi Flick, el equipo pierde equilibrio cuando ambos coinciden sobre el césped. Y es que Lamine Yamal es actualmente el único jugador con mayor libertad en el frente ofensivo a la hora de defender. Su rol le permite descolgarse más y centrarse en el desequilibrio. Esto obliga a que el resto de atacantes compensen ese esfuerzo en tareas defensivas y de presión.

Marcus Rashford Barça
Marcus Rashford Barça

Sin embargo, Rashford tiende también a liberarse en ciertos momentos, algo que rompe la estructura del equipo y genera espacios que los rivales pueden aprovechar. Este detalle no ha pasado desapercibido para el técnico.

Flick toma una decisión de cara al verano

La consecuencia de este análisis es que Hansi Flick no ve viable que ambos compartan protagonismo en el mismo sistema de forma habitual. El técnico prioriza el equilibrio colectivo por encima de las individualidades, especialmente en partidos de máxima exigencia.

De este modo, el Barça empieza a valorar seriamente la posibilidad de no pagar los 30 millones de Rashford en verano, entendiendo que su perfil no encaja del todo con la estructura actual del equipo. La realidad es que la explosión de Lamine Yamal ha cambiado las jerarquías y obliga a tomar decisiones importantes. Así pues, el club se enfrenta a un dilema claro como apostar por el presente y el futuro del joven talento o intentar encajar piezas que, hoy por hoy, no terminan de convivir sobre el terreno de juego.