El regreso de la selección española a Catalunya y el debut del portero del Barça Joan Garcia como internacional absoluto pasaron a un segundo plano ante los gritos racistas y xenófobos que se escucharon en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat, durante el partido amistoso entre la selección española y Egipto. Unos cánticos de “musulmán quien no bote” que no iban dirigidos a la gran estrella de España, el azulgrana Lamine Yamal, pero que tocaron de lleno el corazón del joven jugador, que quedó del todo aturdido y desolado por lo que tuvo que vivir. Después de múltiples reacciones tras el partido, y también durante toda la mañana, censurando estos comportamientos vergonzosos, pero faltaba saber la opinión de Lamine Yamal, que se marchó muy triste y sin hacer declaraciones. La reacción ha llegado este mediodía en forma de un comunicado que ha difundido a través de su cuenta de Instagram. El jugador ha publicado un mensaje que encabeza con una declaración de identidad inequívoca dirigida a los que propiciaron los insultos: “Yo soy musulmán, alhamdulilah”, una frase en árabe que significa “alabado sea Dios” o, en un sentido más coloquial, “gracias a Dios”, que acompaña de una imagen vestido con el chándal de la selección mientras entra al campo rezando, cogido de la mano de un niño. El jugador ha necesitado digerir lo que sintió antes de pronunciarse con un mensaje muy claro a los que insultaron a los musulmanes, una religión que profesa con orgullo.
“Ayer en el estadio se escuchó el cántico de 'quien no salta es musulmán'. Sé que iba dirigido al equipo rival y no era nada personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”, empieza diciendo la publicación. Lamine continúa afirmando que “entiendo que no toda la afición es así”, y continúa con un mensaje “a quienes cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas. El fútbol es para disfrutar y animar, no para faltar al respeto a la gente por lo que es o en lo que cree”. El internacional termina la publicación dando las gracias “a la gente que nos vino a animar; nos vemos en el Mundial”.
Los medios de comunicación no pudieron tener la reacción de Lamine en caliente, pero sí que describieron las reacciones gestuales y emocionales del jugador, que marchó visiblemente afectado y sin saludar a la afición. Una imagen de Televisión Española captó el momento en el cual centenares de seguidores coreaban los cánticos racistas, mientras mostraban el gesto de estupefacción de Lamine. Algunas emisoras, como El Partidazo de la COPE, describieron la imagen del jugador azulgrana como "desoladora", y destacaron que Lamino acabó el partido "hecho polvo". La Cadena SER señaló que Lamino "iba con la cara hasta el suelo" y marchó "completamente cabizbajo", entrando rápidamente a la zona de jugadores acompañado de seguridad.
El que tenía que ser una fiesta del fútbol por los seguidores españoles, se convirtió en la imagen de una lacra del fútbol como es el racismo. Los cánticos contra los musulmanes, y los insultos y las amenazas de muerte contra Carles Puigdemont y Pedro Sánchez, han sido condenados por numerosos políticos y representantes de la mayoría de las formaciones, excepto las ultras. Algunos medios también han considerado que esta imagen es una mancha para "la afición española" y "la organización del Mundial", que hay que recordar que en el 2030 tendrá una organización tripartita entre España, Portugal y Marruecos. La Real Federación Española de Fútbol, organizadora del partido al RCDE Stadium de Cornellà-el Prat, se expone a un posible expediente disciplinario de la FIFA y a la sanción de “la disputa de un partido con un número limitado de espectadores” y una “multa de al menos 20.000 francos suizos”, es decir, unos 21.600 euros aproximadamente. Los mossos también han abierto una investigación para intentar identificar a los autores de los cánticos y gritos racistas y xenófobos, y tratar de averiguar si fueron fruto de una campaña instigada. La policía catalana indaga para saber si se hizo un llamamiento por redes sociales o si se repartieron folletos con estas frases, un hecho, que hoy por hoy, no ha dado ningún fruto.
