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Lamine Yamal ya conoce el plan que Joan Laporta maneja para 2027 y que puede cambiar por completo el ataque del Barça. La idea es ambiciosa: mantener abierta la opción de Julián Álvarez y, al mismo tiempo, preparar el terreno para intentar también el fichaje de Erling Haaland. El gran obstáculo no es únicamente el precio de ambos, sino el Fair Play financiero y la posible pérdida de ingresos por regresar temporalmente a Montjuïc mientras se instala la cubierta del nuevo Camp Nou.

Ese traslado volvería a reducir la capacidad de generar ingresos y podría sacar al Barça de la norma 1:1. Sin embargo, en el club estudian una vía para proteger parte del margen salarial actual. Si finalmente no se ficha a Julián en enero, la prioridad sería no consumir todo el Fair Play generado esta temporada y trasladar parte de esa capacidad a la siguiente.

El Barça quiere guardar margen para 2027

La clave está en el artículo 44.4 del reglamento de Elaboración de Presupuestos de LaLiga. Esta norma permite, previa autorización del órgano correspondiente, utilizar saldo disponible de una temporada para incrementar anticipadamente el Límite de Coste de la Plantilla Deportiva de la siguiente. En otras palabras, el Barça podría reservar parte del margen de 2026 para reforzar su capacidad de inscripción en 2027.

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Esa maniobra no garantiza por sí sola ninguna operación, pero sí evitaría llegar al próximo verano completamente condicionado por el impacto económico de Montjuïc. Laporta entiende que gastar ahora en operaciones secundarias puede cerrar la puerta a los grandes objetivos que realmente pueden transformar el proyecto.

Julián y Haaland son las dos operaciones soñadas

Julián continúa siendo el delantero que más gusta por su movilidad, presión y capacidad para encajar alrededor de Lamine. El problema es su enorme valoración, que se mueve alrededor de los 150 millones para la mayoría de clubes, aunque el Barça confía en poder negociar unas condiciones distintas si el jugador mantiene su predisposición.

Haaland representa una operación todavía más compleja, pero también el salto definitivo que Laporta quiere estudiar. En el club saben que juntar a Lamine con uno de los mejores nueves del mundo cambiaría completamente la dimensión ofensiva del equipo. Por eso, el mensaje que ya conoce Lamine Yamal es sencillo: 2027 puede ser el verano del gran golpe, pero solo si el Barça llega con margen. Si en enero no aparece una oportunidad clara con Julián, la consigna será no desperdiciar Fair Play. Cada euro reservado ahora puede ser decisivo después.