En el Barça empiezan a circular lecturas incómodas sobre ciertos equilibrios dentro del campo cuando coinciden ciertos jugadores. Lamine Yamal, una de las grandes referencias ofensivas del equipo, no solo destaca por su talento con el balón, sino por todo lo que implica su presencia sobre el terreno de juego. En este contexto, el joven atacante tendría una percepción muy clara sobre qué perfiles encajan mejor en su idea de juego.

El foco del debate apunta a Robert Lewandowski. La cuestión no gira en torno a la capacidad goleadora del delantero polaco, sino a su comportamiento en fase defensiva. Dentro del sistema defensivo que propone Hansi Flick, la presión coordinada se ha convertido en un elemento estructural e innegociable.

Una exigencia física que altera dinámicas

La lectura que se desprende del entorno azulgrana es qye Lamine Yamal prioriza compartir terreno de juego con futbolistas que sostengan una intensidad máxima sin balón como lo es Ferran Torres. Y es que, cuando ese engranaje no funciona de forma sincronizada, el desgaste físico de los jugadores se multiplica. Y el suyo, aunque presione menos, también.

Robert Lewandowski Instagram (1)

En este escenario aparece el nombre de Lewandowski. El polaco, a su edad, ya no puede estar corriendo durante todo el partido, las piernas le dan para lo que le dan y eso implica que en muchos momentos no pueda acompañar al equipo a la hora de complicar la salida de los rivales, obligando a Lamine a curbrirlo. Esta situación no le hace ninguna gracia al joven extremo, que en principio está parcialmente liberado de la presión para centrar todas sus energías en generar desequilibrio y peligro por la banda derecha en ataque, no en defensa.

El impacto en el equilibrio del equipo

El debate no se plantea en términos personales, sino tácticos. La presión en el Barça no responde únicamente a una cuestión de actitud, sino a un principio estratégico que condiciona todo el sistema. Si una pieza no sostiene el mismo nivel de intensidad, el bloque puede descompensarse si no se corre como se debería. La convivencia de perfiles tan distintos genera este tipo de fricciones en cualquier vestuario de élite. Lewandowski garantiza experiencia y mucho gol, pero la presión no la puda llegar a sostener, obligando a sus compañeros a correr de más por él.

Así pues, la lectura que circula en el entorno culé refleja una tensión puramente futbolística. Lamine Yamal interpreta que cuando el legendario nueve polaco está sobre el terreno de juego a él le va a tocar hacer más trabajo sin balón de lo normal, algo que no le hace nada de ilusión.