El partido entre Barça y Espanyol dejó unas senscaiones realmente raras. Y es que, mientras que el equipo se llevó los tres puntos, el juego dejó mucho que desear. De hecho Lamine Yamal acabó frustrado con Raphinha, por su actuación en la mediapunta, una posición que el brasileño ocupó sin convencer absolutamente a nadie.

El joven talento culé siente que el equipo pierde fluidez cuando Raphinha actúa por dentro. El brasileño no aporta la pausa necesaria y rompe el ritmo de los ataques. Y en partidos exigentes esto no vale y Lamine no ocultó su desesperación al finalizar el encuentro.

Raphinha no convence por dentro y Flick toma nota

La apuesta de Hansi Flick por Raphinha como mediapunta fue una solución puntual, pero el experimento no funcionó. El brasileño estuvo impreciso, perdió muchos balones y su nivel estuvo muy lejos de lo que se exige en estas noches. Fue un espejismo del Raphinha que vemos habitualmente.

EuropaPress 7143979 raphinha of fc barcelona celebrates goal during the spanish league liga ea
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Eso provocó que Lamine, desde la banda se sintiera solo y sin acompañamiento en el ataque. El joven extremo entiende que el juego pasa por dentro y que, si ahí no hay alguien con calidad ni lectura de juego, el equipo se rompe. Por todo lo visto, parece que Raphinha no puede ser el mediapunta titular en partidos grandes, donde el Barça se juega algo más que tres puntos.

Lamine quiere el sitio y el vestuario empieza a asumirlo

La realidad es que Lamine Yamal quiere ese rol. Se siente preparado, con personalidad y con la confianza suficiente para asumir galones por dentro. No es una cuestión de ego, sino de rendimiento. Cree que puede aportar mucho más que Raphinha en esa posición y así se lo ha hecho notar al entorno más cercano. Es un secreto a voces que el futuro del Barça pasa por Lamine como pieza central, no solo como extremo. Y actuaciones como la de Raphinha ante el Espanyol refuerzan esa idea. El brasileño suma en banda, con espacios y desborde, pero por dentro resta más de lo que aporta.

Flick sabe que no puede ignorar ni el nivel mostrado ni la frustración de su jugador más diferencial. Y menos cuando Lamine no solo lo piensa, sino que ya empieza a demostrarlo en el campo. Es por es que en el Barça, cuando Lamine Yamal se cansa, el mensaje suele ser que el problema no es él, sino quien no está a la altura.