Jules Koundé empieza a sentir que Hansi Flick no mide a todos sus defensas con el mismo criterio. El francés ha perdido peso en el Barça después de varios errores y sabe que cualquier fallo suyo puede costarle minutos o incluso la titularidad. Lo que más incomoda es comparar esa exigencia con la protección que recibió Xavi Espart después de su error ante el Levante.
En aquella acción, el joven lateral quedó señalado en una jugada que terminó en gol, pero Flick decidió protegerlo públicamente. El técnico asumió la responsabilidad y evitó cargar el fallo sobre las espaldas del joven Espart. Dentro del vestuario, esa reacción llamó mucho la atención porque otros futbolistas no sienten que reciban el mismo respaldo cuando cometen errores parecidos.
Koundé siente que con él no existe ese margen
La diferencia es especialmente evidente para Koundé. El francés ha sido castigado en varias ocasiones por desconexiones defensivas y sabe que Flick no suele dejar pasar sus errores. Cuando falla, la consecuencia puede ser inmediata: perder el puesto, salir del once o quedar bajo mucha más presión en el siguiente partido.

Por eso, la protección a Espart ha generado cierta incomodidad. Koundé entiende que un joven necesita confianza, pero también considera que debería existir una línea similar para todos. Si un error forma parte del proceso de aprendizaje para uno, cuesta entender que para otro se convierta directamente en una falta de concentración imperdonable.
Balde también observa diferencias en el trato
Koundé no sería el único que percibe esa desigualdad. Alejandro Balde también ha vivido momentos en los que Flick ha sido mucho más duro con su rendimiento y su encaje táctico, mientras que Espart recibe respaldo incluso después de equivocarse en acciones importantes.
La explicación del técnico es sencilla, ya que confía muchísimo en el potencial de Espart y quiere evitar que un fallo puntual afecte a su crecimiento. Además, considera que su interpretación táctica encaja perfectamente con el Barça que está construyendo. El problema es cómo se recibe ese mensaje dentro del vestuario. Los jugadores con más experiencia entienden que deben soportar una exigencia mayor, pero no quieren sentir que cualquier error suyo pesa mucho más.
Hansi Flick tendrá que gestionar ahora esa percepción. Proteger a Espart puede ser lógico, pero Koundé y otros compañeros esperan que esa paciencia no dependa únicamente del nombre. En un vestuario de máximo nivel, la sensación de que existen criterios diferentes puede terminar generando una tensión mucho mayor que cualquier fallo defensivo.