En el Real Madrid empieza a detectarse una preocupación importante en torno a varios pesos pesados del vestuario. Jude Bellingham es uno de los nombres que más comentarios genera, pero no es el único. La sensación en el vestuario y la planta noble es que algunos futbolistas podrían estar priorizando el Mundial de 2026 por encima del día a día del Real Madrid. Algo que, por ser habitual, no es aceptado de buen grado por parte de ningún equipo.
No se trata de una rebeldía ni de falta de profesionalidad, sino de una gestión del riesgo distinta. En un año previo a una gran cita internacional, el miedo a una lesión grave cambia comportamientos y decisiones. Y en un equipo donde cada detalle se analiza al milímetro, eso no pasa desapercibido. Más, cuando se trata de volver de una lesión o de meter la pierna donde antes no había duda alguna.
El Mundial condiciona decisiones de muchos jugadores
Bellingham, que es una pieza estructural del proyecto, sabe que el Mundial puede marcar su carrera. Lo mismo ocurre con Kylian Mbappé y otros internacionales. En este contexto, hay quienes perciben que ciertos esfuerzos al límite podrían medirse más de lo habitual. En partidos de alta exigencia, la duda no es si compiten, sino si se exponen al máximo riesgo en un choque o al forzar para jugar. En el Real Madrid, donde cada balón dividido se disputa como si fuera el último, cualquier matiz en la intensidad genera debate.
Y es que, si bien es cierto que el calendario actual es una locura, no hay que olvidar que al fin y al cabo, el club es el que paga los sueldos y al que están representando en estos momentos. Algo que en Chamartín no parece importar por igual a todos.
Un equilibrio delicado que perjudica a los clubes
El cuerpo técnico es consciente del contexto y gestiona cargas para evitar lesiones innecesarias. Sin embargo, dentro del vestuario hay voces que creen que la ambición no puede diluirse por una cita mundialista marcada en el calendario, por muy importante que sea. El Real Madrid compite por títulos cada temporada, y la exigencia no admite medias tintas. Si algún jugador baja un punto de agresividad competitiva pensando en el verano de 2026, el equipo lo nota y se resiente.
Así pues, dentro del vestuario del Real Madrid hay quienes consideran que Jude Bellingham, Mbappé y otros internacionales no están dándolo todo cuando juegan, porque tienen la cabeza puesta en el Mudial de 2026.
