José Mourinho está ante una de esas decisiones que debe tomar un entrenador y que son difíciles de explicar desde el punto de vista individual, pero que tienen sentido dentro de la construcción de un equipo. Fede Valverde ha empezado la temporada a un nivel alto, ha recuperado peso, intensidad y liderazgo, pero aun así podría verse obligado a pasar más veces por el banquillo de las que realmente merece.
El motivo está en el centro del campo. Mourinho está valorando seriamente consolidar a Tchouaméni y Bernardo Silva como doble pivote, una pareja que le ofrece equilibrio, salida de balón y capacidad para controlar los partidos desde zonas interiores. Si esa fórmula termina funcionando, Valverde puede convertirse en el principal perjudicado pese a que su rendimiento no justifique perder protagonismo en el once blanco.
Mourinho sabe que Valverde no merece ser suplente
El técnico portugués está especialmente satisfecho con la respuesta del uruguayo. Fede Valverde ha demostrado que quiere seguir siendo importante y ha recuperado una versión mucho más agresiva, con un gran recorrido, presión y capacidad para llegar a las dos áreas. Además, su condición de capitán le da un peso añadido dentro del vestuario.
Precisamente por eso, Jose Mourinho sabe que sentarlo sería una decisión injusta desde el punto de vista del mérito. El problema es que construir un once competitivo no siempre consiste en colocar juntos a los once futbolistas que mejor están, sino en encontrar las combinaciones que mejor funcionan para cada partido.
Tchouaméni y Bernardo Silva pueden cerrar la puerta
La pareja formada por Tchouaméni y Bernardo Silva debería ofrecer una sere características más complementarias. El francés aporta físico, recuperación y equilibrio defensivo, mientras que el portugués puede asumir más responsabilidad con balón, ordenar la circulación y ofrecer una salida limpia desde la base. Ese reparto permite también liberar a otros jugadores más ofensivos y mantener una estructura mucho más estable. Mourinho valora mucho esa posibilidad y puede terminar sacrificando a Valverde porque no encuentra una manera de encajar todas las piezas sin romper el equilibrio. Eso sí, nadie duda de que seguirá teniendo sus minutos.
Eso no cambia la opinión que tiene sobre el uruguayo. Valverde seguirá siendo uno de los líderes, tendrá minutos y será importante durante una temporada larga. Sin embargo, puede encontrarse en el banquillo más veces de las que su rendimiento merece. Mourinho lo sabe y asume que será una de sus decisiones más injustas, pero también entiende que, si el doble pivote funciona, tendrá que priorizar el bien colectivo por encima de cualquier jerarquía individual.
