Una de las históricas imágenes del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, del que hoy se cumplen 45 años, es la del conocido como "el hombre del anorak" dirigiéndose al presidente del gobierno Adolfo Suárez. "Señor Suárez, permanezca en su escaño, haga el favor", fue exactamente la frase que ya forma parte de la historia. Aquel hombre ataviado con un anorak, un subfusil en una mano y un puro en la otra era Francisco Burgos Núñez, cabo de la Guardia Civil, que al estar fuera de servicio decidió unirse a los golpistas rápido y corriendo, por lo que se puso un anorak, ya que en febrero hace frío en Madrid, y siguió los pasos del general Tejero.
Burgos Núñez, de hecho, habia aprovechado que tenía el día libre para llevar su coche a reparar al subsector de la Guardia Civil en Valdemoro, cuando los hechos se precipitaron y terminó uniéndose a las fuerzas comandadas por el capitán Muñecas, camino del Congreso para intentar cambiar el destino de la historia de España. Otra de las imágenes míticas es de la Burgos Núñez intentando, sin éxito, que el cámara de TVE no captara imágenes de lo que estaba ocurriendo dentro del hemiciclo.
El sobrino del 'hombre del anorak"
Pues bien, "el hombre del anorak" no era otro que el tío de Ricardo de Burgos Bengoetxea, uno de los árbitros de mayor prestigio actual del fútbol español, el colegiado, sin ir más lejos, que arbitró la última final de la Copa del Rey en la que el Barça se impusó al Real Madrid por 3-2, gracias a un gran gol de Jules Kounde.
A pesar de tener un tío militar, De Burgos Bengoetxea decidió seguir los pasos de su padre, Ernesto Burgos Núñez, árbitro de la Primera División de la Liga desde 1977 hasta 1982. De hecho, en la época sorprendió que fuera descendido solo 5 temporadas después de su ascenso, ya que era un buen árbitro, uno de los más prometedores del panorama español. Las malas lenguas aseguran que todo se debió a que no era un colegiado del agrado de José Plaza, el presidente de los árbitros, famoso por afirmar, según la leyenda, de que con él al cargo el Barça no ganaría nunca la Liga, un "éxito" que terminaría logrando.
Un árbitro de película con Oscar
Una de las anécdotas de la vida de Ernesto Burgos fue que, sin quererlo, se convirtió en un árbitro de película, ya que aparece en la oscarizada Volver a empezar, de José Luis Garci. Y es que el director decidió grabar imágenes para su película del Sporting de Gijón - Atlético de Madrid que se disputó en el Molinón, con Ernesto Burgos como árbitro.
El colegiado se retiró en 1985 y un año después nació Ricardo de Burgos Bengoetxea, que no tardaría en seguir los pasos de su padre y, por qué afirmarlo, lograr llegar incluso más lejos que él en el mundo del arbitraje.
