Hace 24 años que Inglaterra y Argentina no se ven las caras en un Mundial, un enfrentamiento que desde 1982 es mucho más que un partido de fútbol, sobre todo para los argentinos. Y es que en el país sudamericano sigue bien latente la Guerra de las Malvinas en la que cayó derrotado contra el Reino Unido de Margaret Tatcher. El conflicto se trasladó a los terrenos de juego en el Mundial 86, en los cuartos de final, en aquel inolvidable Inglaterra - Argentina en el Azteca en el que Maradona logró dos goles para la leyenda, el de la Mano de Dios y el de los mil y un esláloms.
50 años de reivindicación argentina
El combustible de la Guerra de las Malvinas empezó a recargarse en 1833, cuando el Reino Unido, en plena expansión colonialista, tomó el control de las Islas Malvinas, también conocidas como Islas Falkand, un archipiélago situado en el Atlántico Sur, a unos 500 kilómetros de Argentina. Además, hizo lo propio con las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur. En aquel momento, Las Malvinas eran administradas por las Provincias Unidas del Río de la Plata, precursor de Argentina, por lo que el reclamo diplomático para recuperar las islas fue constante. La ONU aceptó la disputa, aunque nunca se llegó a plantear realmente el cambio de sobiranía.
Así fue como en el inicio de la década de los 80, Argentina empezó a plantear la necesidad de tomar el control de las Malvinas. No hay que olvidar que el país sudamericano estaba gobernado por una Junta Militar liderada por Videla, con el Teniente General Leopoldo Galtieri como peso pesado. A su vez, el Reino Unido atravesaba una grave crisis económica. La dictadura de Videla necesitaba un golpe patrio, después de ganar el Mundial 78, por lo que decidió ir a por unas islas que consideraba propias, pensando que Inglaterra, a 12.000 kilómetros de distancia, no ofrecería resistencia.
La Guerra de las Malvinas y la debacle argentina
El plan se inició el 2 de abril de 1982, cuando las fuerzas argentinas desembarcaron en las islas y tomaron el control, sin causar bajas. El Reino Unido, lejos de olvidarse de las Malvinas, respondió con contundencia. Margaret Thatcher organizó una importante fuerza naval y aérea, que desplazó hasta la zona para recuperar las islas. El 2 de mayo, un submarino británico hundió el crucero argentino ARA General Belgrano, causando la muerte de 323 tripulantes. Dos días después, la aviación argentina hundió el destructor británico HMS Sheffield mediante el impacto de un misil Exocet, demostrando que ambas fuerzas eran capaces de infligir importantes pérdidas.
Aún y así, el poder militar británico era superior, a lo que se añade la poca preparación de los soldados argentinos, la mayoría jóvenes que estaban haciendo el servicio militar obligatorio, que tuvieron que afrontar condiciones climáticas extremas, con frío, fuertes vientos, lluvias, y nieve. El 14 de junio, 2 meses y 12 diías después, Argentina firmó la rendición de un conflicto que dejó un saldo de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres civiles isleños fallecidos, además de más de un millar de heridos entre ambos bandos. A nivel político, la derrota debilitó a la dictadura militar y aceleró el retorno de la democracia, que llegó un año después. En el Reino Unido, la popularidad de Margaret se disparó y arrasó en las siguientes elecciones.
Francia y España, los otros semifinalistas, también se las tuvieron por las Malvinas
Un dato curioso es que mucho antes de que Argentina y Reino Unido se enfrentaran por las Islas Malvinas, otros dos países tuvieron un conflicto diplomático por las islas. Y fueron precisamente los otros dos que han llegado a las semifinales del Mundial 2026, Francia y España. En el siglo XVI, ambos países, además del Reino Unido, se atribuyeron el descubrimiento de las islas para defender su sobiranía, aunque jamás se encontraron documentos fiables que determinaran quién llegó antes. A lo largo de los años, los tres países colonizadores intentaron dominar el archipiélago. En 1763, Francia envió una expedición para quedarse en las Malvinas, el primer asentamiento permanente en unas islas donde las condiciones climáticas son nefastas, lo que provocó la ira española.
En 1766, el rey Luis XV de Francia aceptó las protestas españolas y entregó el establecimiento de Puerto Luis. El siguiente cambio de manos se produjo en 1820, durante el proceso de independencia de Argentina, que tomó posesión de las islas, al considerar que estaban en su espacio de influencia. En 1833, sin embargo, el Reino Unido entró en acción y se apoderó de las Malvinas, defendiendo que formaban parte de su imperio, al haber sido el primero en descubrirla. La mecha de la Guerra de las Malvinas de 1982 se acababa de encender.
