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El fútbol estuvo a punto de vivir un susto muy grave en el Nagyerdei Stadion de Debrecen. Durante el amistoso entre Hungría y Kazajistán, una spidercam, la cámara suspendida por cables que ofrece imágenes aéreas de los partidos, se desplomó sobre el césped cuando el duelo todavía estaba en la primera parte. El incidente se produjo en el minuto 26, en una zona cercana al espacio de calentamiento local y a solo dos metros de un cámara que trabajaba a pie de campo. Por suerte, no hubo heridos, pero la imagen del aparato estrellándose contra el terreno de juego dejó helados a jugadores y técnicos.

Un susto que pudo acabar mucho peor

Antes de la caída, la cámara ya había empezado a echar humo después de que un incendio afectara el cable que la sostenía, según informaron medios húngaros. Los futbolistas de ambos equipos detectaron que algo no iba bien y el árbitro Pavle Ilic detuvo el partido enseguida. Mientras el personal técnico entraba en el campo para retirar los restos, los jugadores aprovecharon la parada para hidratarse. El vídeo del momento se esparció rápidamente por las redes, sobre todo por la proximidad del golpe con el cámara y porque, por cuestión de pocos metros, el desenlace podría haber sido mucho más grave. El episodio también ha reabierto el debate sobre la seguridad de estos sistemas de grabación, cada vez más habituales en las retransmisiones.

Hungría remonta, pero el resultado queda en segundo plano

Con el susto ya superado, el partido se reanudó y Hungría acabó imponiéndose por 3-1 después de remontar el gol inicial de Kazajistán. Sergey Maliy adelantó al conjunto visitante, pero el equipo de Marco Rossi reaccionó en la segunda parte. Dominik Szoboszlai, centrocampista del Liverpool, hizo el empate en el minuto 52 con asistencia de Tamás Szucs, que fue decisivo tras entrar en el descanso. Quince minutos más tarde, András Schäfer culminó la remontada en una acción de estrategia, también con participación de Szucs. La expulsión de Samorodov en el minuto 62, por doble amarilla, acabó de condicionar a Kazajistán.

Ya en el tiempo añadido, Rajmund Tóth marcó el 3-1 definitivo ante Temirlan Anarbekov y selló una victoria clara para los húngaros, que dominaron con más del 70 % de posesión y duplicaron al rival en remates. Aun así, el resultado quedó en un segundo plano por una escena que pudo cambiar completamente el relato del partido. Ni Hungría ni Kazajistán estarán en el Mundial de 2026, después de quedar fuera de sus respectivas fases de clasificación, y el duelo formaba parte de la preparación para los próximos compromisos internacionales y la UEFA Nations League. Pero lo que se recordará de Debrecen no será el marcador, sino el día en que una spidercam cayó sobre el césped y el fútbol esquivó una tragedia por muy poco.