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Alejandro Balde se juega mucho más de lo que parece en estas semanas. Hansi Flick quiere utilizar estas próximas tres semanas como una prueba definitiva para comprobar si el lateral está realmente preparado para recuperar su sitio en el Barça. El hecho de que no haya sido citado supone un aviso claro: el técnico quiere ver una reacción inmediata, tanto en el nivel futbolístico como en la actitud diaria.

Hansi Flick considera que Balde tiene condiciones de sobra para ser importante, pero no está satisfecho con lo que ha visto en las últimas semanas. El alemán necesita jugadores implicados, intensos y capaces de mantener el nivel en cada entrenamiento. Con la competencia creciendo y Cancelo ganando peso junto a Xavi Espart, el margen de error se ha reducido al mínimo.

Tres semanas para cambiar la percepción de Flick

El parón llega en un momento decisivo para Balde. Sin partidos y con más tiempo de trabajo, tendrá la oportunidad de demostrar que puede volver a competir al ritmo que exige el entrenador. Flick quiere ver más concentración, más agresividad y una mayor disposición para asumir las exigencias tácticas del equipo en el carril zurdo.

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No se trata únicamente de correr más o de aparecer mejor en ataque. El técnico espera una evolución completa: mejor lectura defensiva, más atención en los repliegues y una actitud constante durante toda la sesión. Si Balde responde, todavía puede recuperar el puesto perdido.

Si no reacciona, enero puede marcar su salida

La consecuencia también está clara. Si estas semanas no sirven para cambiar la opinión de Flick, el Barça empezará a escuchar seriamente opciones de salida en enero. El club sabe que Balde mantiene mercado y que una venta importante podría liberar margen para reforzar otras posiciones prioritarias. Flick no quiere regalar oportunidades por jerarquía anterior. El lateral deberá ganarse de nuevo su sitio y demostrar que puede sostener el nivel de exigencia actual.

Dentro del vestuario todavía confían en que responda. Sus compañeros saben el potencial que tiene y entienden que, en su mejor versión, puede ser un futbolista diferencial. Pero la decisión final será del entrenador. Balde tiene tres semanas para modificar una tendencia que se ha vuelto peligrosa para su futuro. Si da el paso adelante, seguirá teniendo opciones. Si no cambia la actitud ni recupera el nivel, enero puede convertirse definitivamente en el momento de su salida del Barça.