Este sábado Barcelona puede volver a vivir una jornada de caos con incidentes graves en el centro de la ciudad, saqueos y pillaje protagonizados por jóvenes que, llamados por Blocus, un fenómeno todavía abstracto, se han autoconvocado para la tarde de este 31 de octubre, día de la Castanyada. No es una quimera. Los Mossos d'Esquadra han elevado hasta el nivel máximo el riesgo de incidentes, el cuatro. Se ha diseñado un dispositivo de gran envergadura, como hacía más de cinco años que no se veía en la capital del país —desde las protestas por Pablo Hasél—, y se irá escalando si las previsiones se van cumpliendo.
Algunos de los comercios y establecimientos del centro de la ciudad se han preparado este viernes blindando los escaparates, que fueron los principales objetivos la semana pasada, cuando se registraron los graves incidentes, y algunas tiendas han vaciado completamente todo el inventario del interior para evitar saqueos. Los Mossos preparan un dispositivo robusto, con una gran presencia de agentes de paisano y agentes de orden público en el centro de Barcelona, sobre todo en la plaza de Catalunya, y han mantenido contacto con todos los gremios y asociaciones de comerciantes para informarles de cómo se había diseñado el dispositivo y para mantenerlos alerta en todo momento. Por ahora, aunque algunos de los establecimientos cerrarán, los Mossos no han dado ninguna orden concreta a los comerciantes de bajar las persianas. La policía catalana no descarta tener que hacerlo durante la tarde si se inician incidentes, como tampoco restringir el acceso a la plaza de Catalunya o a las calles de los alrededores si los vándalos se apoderan del centro de la ciudad.
La Comissaria General d'Informació ha elevado a nivel 4 la concentración prevista para este sábado a raíz de los antecedentes de la semana pasada y también por la información detectada en las redes sociales, con decenas de carteles distribuidos por canales y grupos de redes sociales y de servicios de mensajería, llamando a volver a generar caos en el centro de la ciudad. Las escenas de la semana pasada no se pueden volver a repetir, y desde la región de Barcelona se han activado todos los recursos disponibles para blindar la plaza de Catalunya, la zona de la Rambla y del paseo de Gràcia, que son los espacios más críticos y donde es más complicado trabajar, policialmente hablando. Desde las tres de la tarde de este sábado, los Mossos desplegarán un dispositivo como hacía años que no se veía. El primer análisis que se ha hecho de los 130 detenidos y de los 600 identificados la semana pasada es que muchos son menores de edad y muchos venían de la primera corona del área metropolitana. Los Mossos harán controles de paso, identificaciones y cacheos en la red del transporte público, que es lo que usaron el sábado pasado para llegar al centro de Barcelona. Los controles no se harán solo en Barcelona, también se harán en las estaciones de origen, y el objetivo es detectar personas con objetos que puedan ayudar a hacer los destrozos que han anunciado. Al mismo tiempo, también se quiere controlar que los jóvenes que judicialmente tienen prohibido asistir a una concentración, y que ya fueron detenidos la semana pasada, no vuelvan a intentar participar en esta nueva llamada de Blocus.

Filtros para controlar quién llega al centro
En el centro de Barcelona también habrá importantes filtros policiales para registrar a las personas que lleguen a la plaza de Catalunya. Las citas son a las cinco de la tarde y a las ocho, según el cartel o la versión que se ha hecho correr, y los Mossos activarán la segunda fase de este dispositivo si empiezan a concentrarse personas, aunque no estén generando incidentes, en los puntos donde han sido convocadas. El objetivo es hacer muchas identificaciones para saber exactamente quién es quién y, al mismo tiempo, evitar que entren en zonas críticas materiales como cohetes, martillos u otros artefactos que puedan utilizarse para destrozar tiendas. Los Mossos confían en que la acción policial contundente de la semana pasada, más una redada intensa de identificaciones de personas que puedan tener relación con la llamada de Blocus, frene las acciones violentas que han anunciado. Pero si la prevención no sirve, los Mossos pondrán toda la carne en el asador. Se ha multiplicado el número de agentes que estarán desplegados en la plaza de Catalunya para disuadir y dispersar a los violentos si inician acciones vandálicas contra establecimientos, mobiliario urbano o efectivos de la policía. El objetivo de los jefes de la región de Barcelona, los que han diseñado este operativo de choque, es alargar el dispositivo hasta que se recupere la normalidad.

Los Mossos se han coordinado con la Guardia Urbana de Barcelona, el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) y los Bombers de Barcelona para dar respuesta a todas las necesidades que se generen durante el dispositivo de este sábado, si finalmente los concentrados actúan con violencia. En coordinación con el Ayuntamiento, también se ha previsto retirar de la vía pública materiales que puedan ser utilizados como objetos arrojadizos o para provocar destrozos. Al mismo tiempo, también se ha informado al Colegio de Abogados, que ha reforzado los abogados de oficio ante la posibilidad de numerosas detenciones, y se han mantenido encuentros con los responsables de los establecimientos de las zonas donde es posible que haya incidentes para alertarles del dispositivo y mantenerlos informados. A pesar de ello, los Mossos d'Esquadra insisten en que no han ordenado ningún cierre de tiendas y que el dispositivo policial está diseñado para contener los disturbios y evitar una nueva noche de altercados.
Este es el escenario que han planteado los Mossos d'Esquadra para hacer frente, si ocurre, al segundo capítulo de Blocus en Barcelona. Asimismo, a escala catalana, la policía catalana también tiene dispositivos este fin de semana, pero de nivel dos, es decir, con menos riesgo de incidentes, por los antecedentes detectados. Los analistas de Informació han detectado carteles con convocatorias en Lleida, Badalona, Igualada, Mataró, Girona, Terrassa, Gavà, Figueres y Platja d'Aro, si bien no descartan que se puedan publicar nuevas. Sin embargo, fuentes de la policía alertan de que todas las convocatorias que se han hecho los últimos días, también en la ciudad de Barcelona, o en Granollers o Girona, no han tenido éxito y no se ha presentado nadie.

La actividad en canales de Blocus ha bajado
Los mismos analistas de la Comissaria General d'Informació han estado monitorizando los últimos días todos los canales de Telegram desde donde diversas personas han animado a participar en esta concentración del sábado 31 de octubre —algunos de los canales ya han sido cerrados y se han hecho diversas detenciones, entre ellas la de un joven de origen extranjero de veinte años, en el País Valencià, al que la Guardia Civil acusa de ser quien hizo el vídeo encapuchado haciendo un llamamiento a un "movimiento más radical"— y, por ahora, la actividad ha bajado en picado. Si bien los últimos días había un canal con 3.000 personas, uno de los que gestionaba este chico detenido en Picanya, los últimos grupos que se han activado y que se han hecho correr tienen menos de 300 seguidores y la actividad es nula, apuntan los mismos analistas. Esto, aseguran, puede mostrar un debilitamiento de este movimiento, pero igualmente, por los antecedentes de la semana pasada, se mantiene el nivel de riesgo 4/4 y un dispositivo de seguridad de máximos.

Para la concentración del pasado 24 de octubre, los Mossos detectaron contenidos en TikTok y grupos en Telegram donde había pocas personas llamando a hacer una manifestación por la educación, con carteles, sin embargo, con imágenes de fuego en la plaza de Catalunya. La difusión de esta cartelería por redes sociales y canales privados acabó generando una concentración de unas 500 personas en la plaza de Catalunya —la mayoría menores de edad; la mayoría de los detenidos e identificados, de nacionalidad española, pero de origen extranjero, sobre todo del Magreb y de Sudamérica, inmigrantes de segunda generación— que acabó con los graves incidentes que todo el mundo recuerda y que generaron también una tormenta política. Este fin de semana el escenario es diferente. Todo el mundo habla de Blocus; se han detectado un centenar de carteles haciendo llamamientos en varios puntos del país —como también en el resto del Estado—, pero la policía ha detectado menos conversación y menos movimiento en los canales que se debían usar para organizar los asaltos. Puede ser que hayan encontrado redes alternativas fuera de la capacidad de control de la policía o que las detenciones que se han hecho los últimos días y la presión también social contra unas acciones que no responden a nada más que a la violencia por la violencia hayan parado la expansión de este fenómeno nuevo que ha surgido en nuestro país y que también se ha replicado en otros países de Europa. La respuesta, este sábado a partir de las cinco de la tarde en el centro de Barcelona.
¿Qué es Blocus?
Blocus, sin embargo, no es un movimiento organizado ni responde, por ahora, a ninguna ideología concreta. Según el análisis que han hecho los Mossos d'Esquadra, detrás de este fenómeno no hay ninguna organización extremista ni ninguna estructura que dirija las convocatorias. Tampoco existen reivindicaciones políticas, sociales o laborales claras. Blocus se ha convertido en una especie de marca o etiqueta que se utiliza en las redes sociales para hacer llamamientos a concentraciones que pueden acabar con disturbios y saqueos, como pasó el 24 de octubre en Barcelona.
Aun así, los investigadores han detectado patrones comunes en la manera de organizar y difundir estas convocatorias: perfiles de nueva creación en TikTok, Instagram y Telegram, carteles elaborados con inteligencia artificial y grupos de mensajería desde los que se dan instrucciones a los participantes. Los Mossos investigan quién hay detrás de esta actividad y si existe algún tipo de coordinación, pero, de momento, no han podido acreditar una organización centralizada ni vínculos entre los diferentes grupos que utilizan el nombre de Blocus. La policía también estudia el papel de las redes sociales en la amplificación, con terceros o no, de un fenómeno que ha conseguido movilizar a cientos de jóvenes sin una reivindicación definida. A la vez, desde la policía catalana no tienen, por ahora, ningún indicio de que este fenómeno responda a una campaña de injerencia extranjera. Aun así, fuentes de inteligencia de los Mossos también explican que sería muy complicado de comprobar o refutar, a pesar de que se tuvieran indicios. Servicios de inteligencia estatales también han abierto investigaciones para poder analizar Blocus. Los Mossos han mantenido también contacto con servicios de información de otras policías de Europa y, más allá de Francia, donde el fenómeno es diferente, todos llegan a las mismas conclusiones que los analistas catalanes.
En paralelo, la Comissaria General d'Informació de los Mossos d'Esquadra está elaborando un análisis de los perfiles de las personas detenidas y de los cerca de 600 identificados durante los dispositivos relacionados con Blocus. El objetivo es determinar quiénes son, de dónde provienen, qué antecedentes tienen y si existen vínculos entre ellos o con organizaciones extremistas. Esta radiografía también debe servir para entender cómo se han movilizado estos jóvenes y detectar posibles patrones comunes. A la vez, servirá para revisar los sistemas de valoración del riesgo de la policía, pensados para manifestaciones y concentraciones convencionales, pero que no permitieron anticipar la magnitud de los incidentes del 24 de octubre. Los Mossos consideran que este nuevo fenómeno, sin una organización ni unas reivindicaciones claras, obliga a repensar cómo se analizan las convocatorias que nacen en las redes sociales y que pueden acabar derivando en graves alteraciones del orden público.