La planificación deportiva del Barça de cara a la próxima temporada ya genera las primeras tensiones internas antes incluso de que se abra el mercado. Hansi Flick había trasladado con claridad cuál era su prioridad absoluta para reforzar la delantera, pero la respuesta desde la dirección deportiva ha sido muy tajante al respecto. El nombre que más ilusionaba al técnico alemán, para la posición de nueve, era el de Erling Haaland. Sin embargo, en estos momentos, la operación está prácticamente descartada.
Desde el entorno del club cuentan que Deco habría sido muy claro en sus conversaciones con el entrenador. Las posibilidades reales de fichar al delantero del Manchester City este verano son escasas, por no decir inexistentes. La situación económica del Barça sigue condicionando cualquier movimiento de gran envergadura, y una operación de ese calibre implicaría cifras fuera del alcance actual del club, que no se puede plantear poner 150 millones de euros encima de la mesa así como así.
La realidad económica frena el sueño
Por otro lado, el fichaje de Erling Haaland no solo depende de la voluntad del Barça y de su capacidad económica. El noruego mantiene un contrato muy bueno en el Manchester City, con un salario especialmente elevado y un proyecto deportivo estable que ha vuelto a despegar después de un mal año. Además, el club inglés no tiene necesidad de vender ni está dispuesto a facilitar una salida para la que es su gran estrella.

Desde el entorno del jugador tampoco se contempla forzar ningún movimiento. Erling Haaland no ve sencillo que el Barça pueda asumir una operación de tal magnitud y, por ahora, no está presionando para cambiar de aires. Esa situación convierte el deseo de Hansi Flick en un escenario prácticamente inviable. Ya que ni Haaland ni el City moverán un dedo para hacer posible la operación.
Flick insiste en un nueve de primer nivel
La negativa ha generado frustración en el técnico alemán. Hansi Flick considera que el equipo necesita un delantero centro de primer nivel, con capacidad para marcar diferencias en los grandes partidos europeos. Para él, el perfil ideal era el del noruego, una referencia física y goleadora que encajaba perfectamente en su idea de juego.
Sin embargo, Deco prioriza un enfoque más realista acorde a las cuentas del club. En el Barça saben que deberán explorar alternativas más asumibles económicamente. La tensión no implica ruptura, pero sí evidencia que las prioridades deportivas y las limitaciones financieras vuelven a chocar en el despacho.