El Barça afronta un partido decisivo de Champions League marcado por las ausencias y por decisiones que pueden condicionar el futuro inmediato de varios jugadores. Hansi Flick se verá obligado a recomponer el centro del campo ante la baja de dos piezas clave y eso abre una puerta que, para algunos, puede ser la última oportunidad para ganarse un hueco en el equipo.
En ese contexto aparece el nombre de Marc Casadó, un futbolista que ha pasado prácticamente desapercibido durante la temporada y que no ha logrado asentarse en los planes del técnico alemán. Sin embargo, el escenario europeo y la falta de alternativas colocan al canterano ante una oportunidad que va mucho más allá de un simple partido.
Flick se queda sin Pedri ni De Jong y mira a Casadó
La ausencia de Pedri y Frenkie de Jong obliga a Flick a tomar decisiones forzadas en una zona del campo especialmente sensible. El técnico no tiene margen para inventos y necesita un mediocentro que aporte rigor táctico y personalidad en un duelo exigente como el que espera ante el Copenhague.

Casadó será el elegido para asumir ese rol en la medular. No por convicción plena, sino por necesidad. Flick considera que el jugador ha tenido minutos suficientes durante la temporada para demostrar su nivel, pero hasta ahora no ha terminado de convencer ni por rendimiento ni por impacto en el juego. Aun así, el alemán está dispuesto a darle una última bala en el escaparate europeo.
Un partido que puede marcar su futuro en el Barça
En el cuerpo técnico lo tienen claro: este partido será determinante para el futuro de Marc Casadó. Si responde y demuestra que puede sostener el centro del campo seguirá formando parte del proyecto. Si no, el club activará su salida en el próximo mercado.
La sensación es que Casadó no ha dado el paso adelante que se esperaba de él. Su perfil gusta, pero su rendimiento no ha estado a la altura de un Barça que quiere competir al máximo nivel europeo. En caso de no cumplir, el técnico dará luz verde a su venta. El club entiende que tiene mercado y que puede generar ingresos sin comprometer la estructura del equipo. No se trata de castigar, sino de asumir que no todos los canteranos están preparados para dar el salto definitivo.
Para Casadó, la cita ante el Copenhague es mucho más que un partido de Champions. Es una prueba de fuego. Una noche para demostrar que puede jugar en el Barça o el punto final a su etapa en el primer equipo.