La situación de Franco Mastantuono en el Real Madrid se complica semana tras semana. El argentino no ha logrado asentarse ni en el terreno de juego ni en el vestuario, y la sensación que transmite es que su adaptación está siendo mucho más complicada de lo que muchos hubieran deseado. Las expectativas eran muy altas, pero el rendimiento del argentino no está acompañando en nada y el clima alrededor del joven talento empieza a volverse incómodo tanto dentro como fuera del vestuario.
Desde el punto de vista deportivo, su aportación está lejos de ser lo que todos esperaban. Pierde balones, arriesga más de la cuenta y no termina de interpretar bien los ritmos, nada le sale bien cuando juega. Varios compañeros han mostrado gestos de frustración durante los partidos, especialmente cuando una acción suya corta una transición o frena un ataque prometedor, ya se pudo ver con Mbappé. En un equipo como el Real Madrid, donde la exigencia es máxima, esos detalles pesan y dejan al jugador en muy mal lugar.
Tensiones con Rodrygo y Mbappé
Uno de los focos del conflicto está en su relación con Rodrygo. El brasileño no entiende que Franco Mastantuono haya tenido minutos por delante suyo en determinados momentos sin haber hecho mérito alguno. Esa competencia ha generado roces que han ido más allá de lo estrictamente profesional y han pesado dentro del vestuario.
También ha habido episodios de tensión con Kylian Mbappé. El francés ha estado visiblemente molesto en más de una ocasión por decisiones individuales del argentino que terminaron en balones que no llegaban a las botas del 10 del Real Madrid, que acababa completamente desesperado. En un vestuario lleno de estrellas, el margen de error para un joven que todavía no ha demostrado nada es muy estrecho. La paciencia no es infinita cuando los objetivos del Real Madrid y los de Mbappé están en juego.
Aislamiento dentro del vestuario
Pero el problema no es solo futbolístico. A nivel humano, Franco Mastantuono tampoco ha terminado de encajar en el equipo. Algunos compañeros lo observan con distancia y no se ha integrado plenamente en los círculos de confianza del vestuario. La falta de sintonía fuera del campo termina reflejándose dentro y deja solo a Mastantuono.
El resultado es un futbolista que no responde sobre el terreno de juego y que, además, percibe que el vestuario le ha dado parcialmente la espalda. En el Real Madrid, el talento es condición necesaria, pero no suficiente. Sin rendimiento ni integración, la presión aumenta y el margen de maniobra se reduce cada semana.
