Franco Mastantuono atraviesa un momento especialmente delicado en el Real Madrid, por una falta de minutos que en el entorno del jugador empieza a interpretarse como algo más que una rotación. En Lisboa, en un escenario de máxima exigencia, el argentino volvió a quedarse sin minutos, lo que le confirmó, por si no lo sabía, que no está en los planes de Arbeloa.
La ausencia no fue un hecho aislado ni circunstancial. Mastantuono arrastra desde que llegó al Madrid, periodos de titularidades y otros de no pisar el campo ni un solo minutos. Lo que en su momento se entendía como un proceso natural de adaptación, ahora empieza a percibirse como una señal preocupante de que las cosas no van, ni de lejos, como a él le hubira gustado.
Lisboa, un punto de inflexión simbólico
El partido en Da Luz tenía un valor especial. Más allá del resultado o del contexto táctico, se trataba de una cita donde Arbeloa podía haber buscado soluciones para irse con má de un gol de ventaja. Sin embargo, Mastantuono ni siquiera entró en los planes del entrenador, que solo hizo tres cambios y ni se planteó dar entrada al argentino, que esperaba resarcirse tras el pésimo partido que hizo, también ante el Benfica, unas semanas atrás.

Para el jugador, el hecho de no participar refuerza la sensación de que su protagonismo en lo que resta de temporada será mucho menor de lo que desearía. No se trata únicamente de la falta de minutos, sino de que siente que en el Real Madrid ya han dejado de creer en él y dan por perdidos esos 60 millones de euros que se pagaron.
Una dinámica que alimenta dudas internas
La situación resulta especialmente incómoda para un futbolista que llegó al club rodeado de expectativas y con la etiqueta de ser la alternativa a Lamine Yamal. La falta de continuidad, unida a actuaciones discretas, ha generado un círculo difícil de romper donde se suman menos minutos, menos confianza y mayores dificultades para volver a su mejor versión. Mastantuono no se siente cómodo con su rol actual y ve como cada vez tiene menos oportunidaes. La percepción es que, sin necesidad de decirle nada, Arbeloa ha dejado claro que lo mejor sería salir del Real Madrid.
Así pues, la falta de oportunidades y la necesidad de acumular experiencia colocan el futuro del argentino en una encrucijada. La sensación que se instala es que la continuidad en el Real Madrid, al menos bajo el actual escenario, se antoja cada vez más difícil de justificar.