Ferran Torres salió del partido contra Portugal con una sensación muy clara de que hizo méritos para cambiar la jerarquía del ataque de España. El valenciano no fue titular, pero su entrada alteró el tramo final del encuentro y acabó siendo decisiva en la acción del gol. Su asistencia a Mikel Merino fue exquisita, un pase de jugador inteligente, capaz de ver el espacio antes que los demás y resolver cuando el partido parecía bloqueado.
Esa acción abre un debate incómodo para Luis de la Fuente. Mikel Oyarzabal trabajó mucho, ayudó en la presión y ofreció apoyos, pero volvió a quedarse corto en lo que más se le exige a un delantero. Tuvo una ocasión clarísima ante Diogo Costa y no la convirtió. Además, apareció demasiado escorado y demasiado lejos de las zonas donde un nueve debe marcar diferencias.
Ferran cambió el partido
El contraste fue evidente. Oyarzabal hizo muchas cosas útiles, pero pocas decisivas. Ferran, en cambio, entró y dio al ataque una lectura distinta. No necesita tocar demasiadas veces el balón para generar peligro. Sabe abrir espacios, arrastrar defensas y encontrar el pase que rompe una eliminatoria. Eso fue exactamente lo que hizo ante Portugal.

Por eso el valenciano siente que merece más. No es solo una cuestión de ego competitivo, sino de rendimiento. En un Mundial, las jerarquías cambian con acciones concretas. Y Ferran Torres participó directamente en la jugada que metió a España en cuartos. Oyarzabal, pese a todo su trabajo, terminó frustrado por no haber aprovechado las llegadas que tuvo el equipo.
Oyarzabal queda señalado
La gran duda de De la Fuente está en el perfil que necesita España. Oyarzabal da orden, presión y continuidad, pero si no aparece en el área, su papel pierde fuerza. Un delantero puede sacrificarse, caer a banda y asociarse, pero también debe estar en el lugar del gol. Ante Portugal, no lo estuvo. Ferran tampoco es perfecto. Su falta en la última jugada puso un nudo en la garganta de toda España y recordó que también vive en el alambre. Pero antes había cambiado el partido con una acción de altísimo nivel. Esa es la diferencia que pesa ahora en la conversación.
Luis de la Fuente tendrá que decidir si mantiene a Oyarzabal por su equilibrio o si premia a Ferran por el impacto que tuvo. El valenciano cree que debe enviarlo al banquillo y no está solo en esa lectura. Después de Portugal, el debate ya no es teórico: Ferran acudió al rescate y España lo notó.