Fernando Alonso empieza a acumular motivos para mirar su futuro en la Fórmula 1 con más distancia. Hasta ahora, buena parte del debate se había centrado en Aston Martin, en la falta de evolución del coche y en la dificultad para competir por victorias. Sin embargo, el asturiano ha añadido un nuevo responsable a esa reflexión como lo es la FIA y el rumbo que ha tomado el reglamento.
Alonso no habla solo desde la frustración de un mal resultado. Su crítica va al fondo de la nueva Fórmula 1. El bicampeón considera que este reglamento estaba destinado a producir carreras donde la parte más pura del pilotaje pierde protagonismo. Ya no se trata tanto de empujar en curva, preparar un adelantamiento arriesgado o tirarse al límite en una frenada. Ahora, según su lectura, pesa más tener batería disponible, apretar el botón y pasar por velocidad en una recta.
La FIA entra en el foco
El mensaje es duro porque señala directamente a quienes diseñaron el campeonato actual. Alonso entiende que la FIA y los equipos apostaron por esta dirección, pero no oculta que el resultado le resta importancia al piloto. Para alguien de su generación, formado en una Fórmula 1 más física, más mecánica y más dependiente del talento en el cuerpo a cuerpo, el cambio es profundo.
La frase resume su desencanto: esta es la nueva Fórmula 1, guste más o menos. El problema para Alonso es que esa evolución reduce precisamente aquello que le ha mantenido tantos años en la élite. Su capacidad para leer carreras, atacar donde otros no se atreven y sacar rendimiento en curvas difíciles queda más escondida cuando el adelantamiento depende tanto de la energía acumulada.
Una retirada cada vez más pensada
Por eso la FIA aparece ahora como otro factor en su posible decisión de retirarse. No es solo una cuestión de edad ni de competitividad de Aston Martin. También entra en juego la sensación de estar compitiendo en una categoría que ya no premia de la misma manera las virtudes que siempre hicieron diferencial a Alonso. El asturiano no se presenta como víctima. De hecho, admite que no queda otra que adaptarse y sacar el máximo partido al coche. Pero entre aceptar el reglamento y disfrutarlo hay una diferencia enorme. Alonso puede seguir compitiendo, pero si siente que el piloto pesa menos, su motivación también cambia.
La decisión final no dependerá de una sola carrera ni de una sola frase. Sin embargo, el diagnóstico es cada vez más claro. Si Aston Martin no le da un coche competitivo y la Fórmula 1 sigue caminando hacia carreras más condicionadas por la batería que por el instinto del piloto, Alonso tendrá otro argumento para cerrar una etapa histórica.
