Fernando Alonso ha llegado al límite con Aston Martin. El piloto español termina contrato al final de 2026 y ya no quiere escuchar nuevas promesas sobre el coche de la próxima temporada. Después de años esperando el salto definitivo, considera que el proyecto continúa demasiado lejos de los mejores y ha pedido a su entorno que estudie todas las alternativas antes de volver a negociar con Lawrence Stroll.
La decepción es especialmente profunda porque el AMR26 debía representar el gran cambio. La llegada de Adrian Newey, el nuevo motor Honda y las inversiones realizadas alimentaron la expectativa de luchar por victorias. Sin embargo, el coche ha sufrido problemas de potencia, distribución de energía, caja de cambios y aerodinámica. En este sentido, Alonso siente que ha vuelto a recibir explicaciones mientras los resultados siguen sin aparecer.
Alonso ha dejado de creer en las promesas de Newey
El asturiano respetaba completamente la capacidad técnica de Newey y confiaba en que su llegada transformaría el equipo. Ahora, sin embargo, duda de que Aston Martin pueda construir un monoplaza realmente competitivo en 2027. Dentro de su entorno existe la sensación de que el proyecto necesitará varias temporadas adicionales y que quizá no alcance su madurez hasta cerca de 2030.
Ese calendario resulta incompatible con la carrera de Alonso. El español cumplirá 45 años en julio y no puede esperar otros tres o cuatro cursos para disponer de un coche ganador. Cada temporada perdida reduce sus posibilidades de volver al podio y luchar por su victoria número 33. La paciencia que mantuvo desde su llegada a Silverstone se ha convertido en frustración.
Su futuro puede estar lejos de Aston Martin
Alonso decidirá después del verano si continúa en la Fórmula 1, se retira o busca una última oportunidad en otra escudería. Alpine ha aparecido nuevamente alrededor de su futuro por la presencia de Flavio Briatore, aunque todavía no existe ninguna negociación cerrada. El piloto solo aceptaría seguir si encuentra un proyecto capaz de ofrecer resultados inmediatos.
La realidad es que Aston Martin quiere renovarlo y mantiene abierta la puerta para 2027, pero la decisión ya no depende del dinero ni de nuevas presentaciones técnicas. Alonso necesita hechos. Si el coche no mejora de forma contundente durante la segunda mitad del año, no volverá a confiar en otro plan a largo plazo. Nadie lo echará de Aston Martin, pero todo apunta a que será él quien decida marcharse.
