El inicio de temporada en MotoGP ha dejado más dudas que certezas en torno a Marc Márquez y su capacidad para volver a ganar. En Ducati, donde había máxima expectación con su rendimiento, empiezan a asumir que, por su desgracia, el piloto de Cervera no está al nivel que se esperaba. Las primeras carreras han encendido las alarmas y el motivo apunta directamente a su estado físico.

La lesión sufrida a finales de la pasada temporada sigue pasando factura. Márquez arrastra problemas en el brazo que, según perciben dentro del equipo, le impiden pilotar con la agresividad y precisión que le caracterizaban en su mejor etapa. No es una cuestión puntual, sino una limitación que condiciona su rendimiento de forma constante y que pueden hacer que la velocidad del catalán ya no sea la del pasado año.

Ducati detecta señales preocupantes en Marc

De este modo, en Ducati ya manejan internamente que el piloto difícilmente podrá recuperar su versión más dominante. Las sensaciones en pista no son las mismas y se ha visto reflejado en un arranque de curso por debajo de las expectativas, donde en las carreras largas sufre más de la cuenta. Los resultados no acompañan y, sobre todo, las sensaciones no invitan al optimismo.

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Y es que las dudas no solo nacen dentro del equipo. Voces autorizadas como Dani Pedrosa también han dejado entrever que Márquez no se encuentra cómodo sobre la moto. El expiloto ha señalado ciertos gestos y falta de naturalidad en su pilotaje, algo que refuerza la preocupación en el entorno de Borgo Panigale.

Un inicio por debajo de lo esperado

La realidad es que las dos primeras carreras han sido un golpe de realidad dentro del equipo. Ducati esperaba ver a un Márquez competitivo desde el inicio, capaz de luchar en cabeza, pero la diferencia con su versión del año pasado es evidente. Le cuesta más, arriesga menos y no transmite la misma confianza que en un primer año en el que voló a lomos de la Desmosedici.

El equipo analiza la situación con cautela, pero con una conclusión clara, ya que el problema físico está marcando su rendimiento. Así pues, el desafío para Márquez no es solo competir, sino adaptarse a un nuevo escenario en el que su cuerpo ya no responde como antes, poniendo en duda si podrá volver a ser el piloto dominante que marcó una era en MotoGP.