Lindsey Vonn era una de las figuras que más atención había generado durante la previa de estos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán - Cortina que arrancaron el pasado viernes. La reina de la velocidad, una leyenda viva del deporte internacional, volvió a la competición el año 2024 después de cinco años en el retiro. Lo hacía con único objetivo: clasificarse para sus quintos Juegos, toda una gesta a 41 años. Pues bien, contra toda lógica, hace unos meses consiguió su billete para la esperada cita italiana. Ahora bien, desafortunadamente, la ilusión en esta nueva aventura olímpica ha durado muy poco.

Lindsey Vonn, el final de una leyenda

Este 8 de febrero se había convertido en una fecha marcada en rojo en estos Juegos Olímpicos, sobre todo cuando Lindsey Vonn fue capaz de ganar un descenso en la Copa del Mundo. Nunca nadie lo había hecho a los 41 años. Su estado de forma durante la temporada era tan bueno que muchos aficionados soñaban con un nuevo milagro en sus quintos Juegos. Sin embargo, todo empezó a complicarse a 10 días del descenso olímpico, cuando cayó en la prueba de Crans-Montana, sufriendo una rotura total del ligamento cruzado de la rodilla de la pierna izquierda.

Esta lesión parecía que la dejaría sin su participación en los Juegos Olímpicos. Sería lo más normal para cualquier mortal, pero no para una Lindsey Vonn que volvía a demostrar que está hecha de otra pasta. Contra todo pronóstico, la norteamericana decidió no fallar a la cita olímpica. Lo hacía con 41 años, una rodilla artificial y otra con el ligamento roto. Por delante tenía 2.572 metros de descenso que partían desde el Olympia delle Tofana. Toda la afición estaba a su favor, pero su prueba no ha podido durar más de 11 segundos. Nada más empezar, Vonn ha sufrido una caída que ha dejado Cortina de piedra. Solo se escuchaban sus gritos de dolor que significaban el final de una leyenda.

Evacuada en helicóptero

Estos Juegos Olímpicos supondrán el punto final a la carrera de Lindsey Vonn, que comenzó precisamente con un podio en Cortina y acaba de la forma más cruel posible más de 20 años después en el mismo escenario. La norteamericana ha tenido que ser evacuada en helicóptero hacia el hospital, protagonizando la que será, sin ningún tipo de duda, la imagen de estos Juegos Olímpicos. Una secuencia durísima que nadie deseaba ver. Lo había arriesgado todo para estar en esta cita, pero no ha salido como ella esperaba. El riesgo era alto y ella no ha dudado ningún momento en tomarlo. Ahora habrá que ver cuál es su diagnóstico, pero esta prueba parece el adiós definitivo.