Deco ha trasladado a Joan Laporta una conclusión contundente sobre el tramo final del mercado, ya que el Barça no puede afrontar simultáneamente las operaciones por Julián Álvarez y Rodri Hernández sin cerrar antes varias ventas importantes. La salida de Ronald Araujo ha liberado una parte del margen, pero todavía no es suficiente para asumir dos fichajes de semejante dimensión.
El plan de la dirección deportiva pasa ahora por completar las salidas de Marc Casadó y Roony Bardghji. Ambos tienen mercado y pueden generar ingresos relevantes, además de liberar salario. Deco considera que esas tres operaciones, sumadas, son la única vía realista para reunir suficiente margen y presentar ofertas serias sin comprometer todavía más la situación financiera del club.
El Barça escucha ofertas por Casadó
Casadó es una de las piezas con mayor capacidad para generar una venta importante. El Al-Hilal ha mostrado interés y el Barça mantiene una valoración elevada, consciente de que el centrocampista tiene juventud, contrato y recorrido. Flick aprecia su intensidad, pero la aparición de Marc Bernal y la posibilidad de incorporar a Rodri modifican completamente su espacio dentro de la plantilla.
Bardghji también está en la rampa de salida. El extremo necesita minutos que difícilmente encontrará con Lamine Yamal, Adeyemi y el resto de atacantes por delante. Brighton y Ajax han aparecido entre los interesados, y Deco entiende que una venta ahora puede convertirse en otro ingreso necesario para atacar las operaciones prioritarias durante las últimas semanas del mercado.
Julián y Rodri dependen de las ventas
El problema es que ninguno de los dos grandes objetivos será barato. El Atlético mantiene una postura durísima con Julián, mientras el Manchester City sitúa a Rodri por encima de los 70 millones que el Barça estaría dispuesto a ofrecer inicialmente. Incluso logrando rebajar ambos precios, las fichas y las inscripciones obligan a liberar mucho más margen.
Por eso Deco ha sido claro con Laporta, ya que Araujo es solamente el primer paso. Sin vender también a Casadó y Bardghji, el Barça podrá intentar uno de los dos fichajes, pero difícilmente ambos. Flick quiere un nueve diferencial y un pivote de jerarquía, aunque la realidad económica obliga a elegir o vender. Laporta quiere mantener vivas las dos operaciones hasta el final, pero la llave está dentro de la plantilla. Si las tres salidas se completan, Deco tendrá margen para negociar; si alguna falla, Julián o Rodri deberá desaparecer de la planificación. Las próximas semanas decidirán si el club transforma esas ventas en dos incorporaciones de nivel.
