Davide Tardozzi ha sido el primero dentro de Ducati en verbalizar lo que hasta ahora era una sensación contenida en el paddock, poque este Mundial no está garantizado que se vaya para los de Borgo Pangale. Y así se lo habría trasladado directamente a Marc Márquez, en una rrebato de sinceridad impropio de los estándares de un deporte en el que siempre se quiere mostrar la mejor cara.

La Ducati ya no es la moto claramente dominante que marcaba diferencias desde la primera carrera en años anteriores. El escenario ha cambiado. Las Aprilia y KTM han reducido la brecha hasta el punto de que, en determinados circuitos, están incluso por delante en ritmo puro. Algo que se pudo ver en Tailandia, donde Ducati nunca fue la moto dominante.

Ducati ya no marca una diferencia insalvable

Durante años, la Desmosedici ofrecía una ventaja estructural por su potencia superior, estabilidad en frenada y aceleración absolutamente endiablada a la salida de las curvas. Esa superioridad permitía a sus pilotos gestionar el campeonato con margen sobre el resto de las marcas. Esta temporada, sin embargo, el equilibrio técnico se ha estrechado mucho. Aprilia ha dado un salto muy importante en cuanto a rendimiento de su moto, mientras que KTM ha mejorado también para poder estar, con Acosta ahí arriba. La consecuencia es clara, y la Ducati ya no gana por inercia.

Davide Tardozzi durante el Gran Premio de Qatar

Tardozzi habría reconocido ante Márquez que el campeonato dependerá más que nunca del piloto. No habrá margen para errores ni para ceros estratégicos. Cada punto contará y, como se ha visto hasta ahora, los de rojo no serán siempre los dos primeros, habrá mucha más competencia.

Marc Márquez está ante un reto diferente

Para Marc Márquez, el mensaje no supone una sorpresa, pero sí una confirmación de lo que está por venir. El piloto sabe que este año no dispone de una máquina claramente superior al resto. El título no dependerá solo de su talento, sino de la capacidad del equipo para evolucionar la moto carrera a carrera. El primer aviso llegó con un extra en forma de pichazo que lo empeoró todo todavía más. En Borgo Panigale existe la conciencia de que la ventaja estructural se ha diluido.

Así pues, Tardozzi ha optado por la sinceridad, porque este Mundial puede no ganarse si la moto no recupera una superioridad clara. El campeonato sigue abierto, pero por primera vez en tiempo, Ducati no parte como favorita indiscutible. Y eso cambia por completo el escenario competitivo.