Dani Carvajal ha asumido que este año debe actuar con fuerza ante aquellos que no se comporten como deben. Como capitán debe defender siempre el honor del Real Madrid y no está dispuesto a pasarle ni una a nadie. Pero en este caso, el lateral ha llegado a un punto de hartazgo que le ha llevado a dar un paso al frente dentro del vestuario.
El foco está puesto en Dean Huijsen, uno de los fichajes jóvenes que llegó con expectativas altas y que, por ahora, no ha respondido ni en el campo ni fuera de él. En el club existe la sensación de que su adaptación está siendo mucho más lenta de lo previsto y que el rendimiento ofrecido queda muy lejos de lo que se esperaba cuando se apostó por él y se lo trajo desde el Bournemouth.
Un rendimiento que no gusta nada
Huijsen no ha terminado de asentarse en el campo. Le cuesta competir al ritmo que del Real Madrid, sufre en los duelos y físicamente no transmite la solidez que se le presupone a un central del club. A eso se suma que, cuando ha tenido minutos, no ha mostrado la personalidad necesaria para ganarse la confianza del cuerpo técnico.
Dentro del vestuario se comenta que su actitud no acompaña. Se le ve desconectado, demasiado centrado en lo suyo y poco integrado en la dinámica del grupo. Parece que lo del equipo no va con él. Y eso no le hace ninguna gracia a Dani Carvajal, que consideraa que vestir esta camiseta exige algo más que talento. Y Huijsen no lo está mostrando.
El capitán pone las cartas sobre la mesa
Ahí es donde entra Dani Carvajal, como capitán, decidió hablar claro. El lateral le trasladó que en el Real Madrid no hay margen para la relajación y que, si no cambia su actitud, su continuidad está seriamente en duda. De modo que o se pone las pilas de inmediato o el club no dudará en tomar decisiones cuando llegue el verano. Carvajal entiende que el proyecto necesita jugadores comprometidos y no está dispuesto a que la falta de implicación de uno afecte al resto.
Si sigue así, el futuro de Huijsen no está garantizado. Su continuidad dependerá de lo que haga en los próximos meses, tanto en los entrenamientos como cuando tenga la oportunidad de jugar. Así pues, el aviso está lanzado. Y cuando es el capitán quien da el paso, el mensaje suele ser claro. El margen de Huijsen se acaba y el verano aparece en el horizonte como una frontera que puede marcar un antes y un después.
