Desde que se ha declarado en una especie de rebeldía silenciosa, el paradero de Cristiano Ronaldo ha sido una incógnita absoluta. En Arabia Saudí, incluso, han circulado por redes sociales imágenes de carteles con su fotografía y el mensaje irónico de "se busca", en medio de un clima de rumorología creciente. Pocas horas antes de cumplir 41 años, sin embargo, el mismo futbolista se ha encargado de disipar las dudas y ha enviado un mensaje claro: Cristiano ha vuelto. El portugués ha reaparecido públicamente después de unos días convulsos que han sacudido el fútbol saudí y, especialmente, su club, el Al Nassr, inmerso en una tensión institucional sin precedentes.
Una protesta que ha hecho ruido
En el tramo final de su carrera, Cristiano ha liderado una protesta interna que ha estallado a raíz del fichaje de Karim Benzema por el Al Hilal pocos minutos antes del cierre del mercado. Aquel movimiento ha sido la gota que ha colmado el vaso. El delantero no ha entrado en la convocatoria para el partido clave ante el Al Riyadh y ha escenificado su malestar con una ausencia muy comentada. El apoyo del vestuario y de la dirección ha sido total, hasta el punto de que, una vez acabado el partido, nadie del club ha comparecido ante los medios. El silencio ha alimentado especulaciones y ha convertido el caso en un auténtico folletín internacional.
— Cristiano Ronaldo (@Cristiano) 4 de febrero de 2026
Los rumores de salida y el papel del PIF
En las últimas horas, se ha llegado a asegurar que Cristiano había abandonado Riad y que se encontraba en Portugal, una información que otras fuentes han desmentido. Paralelamente, han aparecido noticias sobre una posible salida anticipada del futbolista, activando una cláusula de 50 millones de euros incluida en su renovación hasta 2027, firmada el pasado mes de junio. El trasfondo del conflicto ha sido la gestión del PIF, el fondo que controla varios clubes del país. El capitán del Al Nassr considera que no todos reciben el mismo trato y ve cómo el Al Hilal concentra los grandes refuerzos, un hecho que, a su entender, desequilibra la competición.
Finalmente, ha sido el mismo Cristiano quien ha puesto pausa al ruido. El portugués ha publicado una imagen entrenando con el equipo, vestido con la equipación oficial, acompañada de dos corazones, uno de amarillo y uno de azul. El gesto se ha interpretado como una declaración de intenciones y un regreso a la normalidad, al menos de puertas afuera. Según medios portugueses, la idea de marcharse ha quedado aparcada, y el foco vuelve a ser deportivo. El Al Nassr afronta ahora un partido clave contra el Al Ittihad, rival directo pero debilitado tras perder a Benzema y Kanté. Con el liderato al alcance, Cristiano tiene trabajo por delante y un reto mayúsculo: transformar el conflicto en fútbol y volver a hablar solo sobre el césped