Thibaut Courtois ejerció como uno de los capitanes del Real Madrid, y también, como uno de los futbolistas más experimentados del vestuario. Y después de una profunda crisis de resultados, que incluyen una derrota en el Clásico y la sorprendente eliminación en Copa del Rey a manos del modesto Albacete, quiso organizar una comida privada, después de la goleada contra el AS Mónaco. Una manera de festejar el gran partido que hicieron.
De este modo, buscaba recuperar el ánimo de la plantilla, y celebrar que habían completado una de las mejores actuaciones que se recuerdan en la presente temporada. La intención era unir más al equipo, y mejorar el ambiente que se respira en el vestuario desde hace tiempo. Y según ha podido conocer la prensa belga, asistieron prácticamente todos los futbolistas… con dos excepciones. Y la primera de ellas fue Trent Alexander-Arnold.

Su adaptación al Santiago Bernabéu no ha sido la esperada, y ha sido duramente criticado por las discretas actuaciones que ha completado. No ha estado a la altura de las exigencias, y no ha podido justificar la apuesta que Florentino Pérez hizo para sacarlo del Liverpool. Porque se atrevió a pagar los 10 millones de euros que pedían los ‘reds’, para que pudiera aterrizar antes del 30 de junio, y llegar a tiempo para participar en el Mundial de Clubes.
Las lesiones no le han respetado, y cuando ha estado disponible tampoco se puede decir que haya hecho méritos para convertirse en el propietario del carril derecho del Madrid. El tiempo que ha pasado en la enfermería tampoco le ha permitido hacer amistades en el vestuario, y esta sería una de las razones que se esconden detrás de su ausencia en la comida que organizó Courtois. Y quien tampoco hizo acto de presencia fue Brahim Díaz, aunque, en este caso, por un motivo mucho más justificable.

Regresó a principios de esta semana después de un mes en la Copa África, y optó por quedar recuperándose de la fatiga acumulada, y de la presión mediática a la cual se ha visto sometido últimamente.
Brahim, en un estado anímico preocupante
Brahim tenía todo a favor para ser el héroe de su selección, Marruecos, a la cual guió a la final del torneo, proclamándose como el máximo realizador. Pero falló el penalti que hubiera dado el trofeo a su país, por primera vez en medio siglo.
Ha tenido que soportar críticas y amenazas en sus redes sociales, que han provocado que se encuentre en un estado anímico preocupante. Lógico, por lo tanto, que optara por quedarse descansando, y no le apeteciera acudir a la comida organizada por Courtois.