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Franco Mastantuono ha pasado en apenas un año de ser una de las grandes apuestas del Real Madrid a tener que buscar minutos lejos del Santiago Bernabéu. Su primera temporada dejó más dudas que certezas: 35 partidos, solo tres goles y una sensación constante de no haber encontrado todavía el ritmo, la confianza ni la regularidad que justificaban las enormes expectativas.

Con Xabi Alonso nunca terminó de asentarse. El argentino recibió oportunidades, pero su fútbol fue perdiendo impacto y terminó sin un papel claro dentro del ataque. Después llegó Álvaro Arbeloa y tampoco consiguió cambiar su situación. El nuevo técnico buscó otras soluciones, priorizó perfiles más hechos y Mastantuono siguió acumulando minutos dispersos sin encontrar continuidad suficiente para crecer.

Mourinho toma una decisión drástica

José Mourinho ha sido todavía más contundente. El portugués considera que mantenerlo en la plantilla para darle minutos residuales sería perjudicial para todas las partes y ha aceptado que salga cedido a la Fiorentina. La operación no incluye opción de compra, pero supone enviarlo prácticamente regalado durante una temporada para que Italia haga el trabajo que Madrid no puede garantizarle.

Franco Mastantuono

La intención es que juegue, se equivoque y recupere confianza lejos de una presión que se volvió demasiado pesada. Mourinho no discute su talento, pero entiende que necesita competir cada semana, mejorar defensivamente y aprender a decidir con mayor velocidad. En el Real Madrid, rodeado de atacantes consolidados, esas oportunidades iban a ser demasiado escasas para un futbolista todavía en formación.

La Fiorentina será su última gran prueba

Mastantuono llega a Florencia con la obligación de demostrar que el problema fue el contexto y no su nivel. Allí tendrá más espacio para asumir responsabilidad, pedir el balón y recuperar el atrevimiento que mostró en River Plate. La Serie A también le exigirá disciplina táctica y trabajo sin balón, dos aspectos que debe mejorar si pretende regresar convertido en una alternativa real.

El Real Madrid mantiene sus derechos y espera recuperarlo en 2027, pero Mourinho ha dejado claro que el apellido no garantiza un sitio. Xabi no consiguió hacerlo despegar, Arbeloa tampoco encontró una fórmula y el portugués ha preferido apartarlo temporalmente antes que bloquear su evolución. Mastantuono se marcha sin dejar dinero ahora, casi regalado en términos deportivos, pero con una misión muy concreta: demostrar que sigue siendo aquel talento diferencial por el que el club apostó. Si fracasa también en Florencia, su regreso dejará de estar asegurado y la siguiente decisión podría ser definitiva para su futuro.