La llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del Real Madrid ha supuesto un cambio notable en la gestión del vestuario, especialmente en lo que tiene que ver con la disciplina. Uno de los primeros nombres propios en verse afectado por esta nueva línea dura ha sido Vinicius, un futbolista que en la etapa anterior había convivido con cierta permisividad en el día a día.
Con Xabi Alonso, los retrasos de Vinicius no eran un problema mayor. El brasileño solía llegar tarde en algunas ocasiones, ya fuera por despistes, por quedarse más tiempo en el vestuario o por no medir bien los tiempos antes de salir al césped. Eran situaciones conocidas y asumidas, que no generaban consecuencias directas más allá de alguna advertencia verbal.
Arbeloa impone mano dura desde el primer día
El escenario ha cambiado por completo con Arbeloa. El nuevo técnico considera que la puntualidad forma parte del compromiso profesional y no está dispuesto a hacer excepciones. En las últimas semanas, Vinicius ha llegado tarde en tres ocasiones distintas, y en dos de ellas ha sido sancionado económicamente. Las multas no se deben únicamente a llegar tarde a Valdebebas. Según el criterio de Arbeloa, el horario no termina en el vestuario, los jugadores deben estar listos y salir al campo a la hora marcada por el cuerpo técnico. En ese punto, Vinicius ha fallado varias veces.

Arbeloa quiere cortar este tipo de dinámicas desde el inicio dentro del vestuario. El mensaje es claro porque da igual el nombre, el estatus o el peso mediático. Las normas son iguales para todos y se aplican sin excepción.
Vinicius, señalado pero no cuestionado deportivamente
Pese a las sanciones, no existe un problema con Vinicius. Arbeloa cuenta con él como pieza clave del proyecto y ya ha dicho que va a ser siempre indicutible. Sin embargo, considera imprescindible que ajuste ciertos comportamientos. El brasileño, por su parte, no lo ha vivido con agrado. Acostumbrado a un contexto más flexible, el cambio le ha sorprendido, aunque desde su entorno aseguran que entiende el mensaje y que tratará de corregir estos despistes para evitar más sanciones.
En el vestuario, la situación se interpreta como una advertencia general. Arbeloa quiere marcar territorio y dejar claro que su autoridad no es negociable. Con Xabi Alonso llegó tarde y no pasó nada. Con Arbeloa, el margen se ha terminado. Y Vinicius ya lo ha comprobado en primera persona.