La lista de España para el Mundial ha dejado pocas sorpresas grandes, pero sí varias ausencias que han generado conversación dentro del entorno del fútbol español. Una de las que más comentarios ha provocado es la de Alberto Moleiro. El centrocampista ofensivo llegaba después de una temporada de crecimiento y durante muchos meses aparecía entre los nombres que parecían tener opciones reales de entrar en la convocatoria definitiva.

Y es que el jugador mantenía argumentos deportivos para creer en ello. Su evolución durante el curso y el perfil técnico que aporta hacían pensar que podía tener hueco dentro del grupo de Luis de la Fuente. Además, existía otro detalle que alimentaba esa sensación: la conexión histórica con Pedri desde la etapa compartida en Las Palmas y el encaje natural que muchos veían entre ambos dentro de la selección.

Una ausencia que sorprende dentro del entorno de España

La realidad es que junto al nombre de Fornals, el de Moleiro aparece como uno de los descartes que más debate generan. Especialmente porque el estilo de juego del jugador parecía tener espacio dentro de una convocatoria donde España quiere dominar partidos a través del balón, especialmente con la baja de Fermín.

Alberto Moleiro
Alberto Moleiro

De este modo, dentro del entorno futbolístico sorprende que uno de los jugadores que más había crecido durante el año finalmente se quede fuera del gran objetivo del verano. Más todavía cuando durante parte de la temporada muchos le situaban como uno de los candidatos con más opciones de entrar. Además, la ausencia también llama la atención por el vínculo con Pedri. Ambos mantienen buena relación desde sus años vinculados al fútbol canario y el centrocampista del Barça conoce perfectamente el nivel y las condiciones del jugador.

De la Fuente apuesta por continuidad y jerarquías

Eso sí, dentro de la selección el criterio parece claro. Luis de la Fuente vuelve a priorizar la continuidad, los automatismos y aquellos futbolistas que ya llevan tiempo dentro de la dinámica del grupo.

Eso deja fuera a jugadores que probablemente podían tener nivel para competir por un sitio, pero que llegan tarde a una estructura ya muy definida. Así pues, Moleiro se queda sin Mundial pese a una temporada que le acercó mucho al objetivo. Y aunque la decisión responde al modelo del seleccionador, habrá quienes sigan preguntándose si uno de los nombres que más ilusión generaban merecía al menos tener una oportunidad dentro de la lista final de España.