El FC Barcelona de Joan Laporta, bajo la dirección del nuevo técnico Hansi Flick, está en pleno proceso de reconstrucción. Con la urgencia de volver a la senda de los títulos, el club ha considerado la necesidad de reforzar su plantilla con fichajes de primer nivel. Sin embargo, la reciente victoria en El Clásico de pretemporada contra el Real Madrid ha generado un cambio de rumbo inesperado en la planificación deportiva del club, especialmente en lo que respecta al fichaje de un mediocentro estrella.
La irrupción de los canteranos
La pretemporada del Barça ha sido una oportunidad para que varios jugadores jóvenes demuestren su valía, y dos nombres han brillado con luz propia: Marc Casadó y Marc Bernal. Estos dos futbolistas, formados en La Masia, se han convertido en las grandes sorpresas del verano, especialmente después de su destacada actuación en los partidos contra el Manchester City y, sobre todo, en la victoria por 2-1 frente al Real Madrid.
Ambos jugadores, que la pasada temporada militaban en el filial, han sido alineados en el doble pivote del mediocampo por Flick, en lo que parece ser un cambio táctico significativo para el equipo. La tradicional formación 4-3-3, que ha sido un sello distintivo del Barcelona durante las últimas décadas, podría ser reemplazada por un 4-2-3-1, una decisión que permitiría a Casadó y Bernal asentarse en el primer equipo.
Un cambio de estrategia
El buen rendimiento de estos canteranos ha llevado a Hansi Flick a reconsiderar la necesidad de fichar a un mediocentro de renombre. Antes de la pretemporada, el Barça había puesto sus ojos en jugadores como Joshua Kimmich del Bayern de Múnich y Martín Zubimendi de la Real Sociedad, dos nombres que encajaban a la perfección en el perfil buscado por el club. Sin embargo, el alto coste de ambos futbolistas, sumado a la delicada situación económica que atraviesa el Barça, ha obligado a la directiva a evaluar otras opciones.
Con Casadó y Bernal demostrando que pueden competir al más alto nivel, la urgencia por incorporar a un mediocentro de primerísimo nivel ha disminuido considerablemente. Este giro en la planificación deportiva no solo responde a las actuaciones de los canteranos, sino también a la necesidad de ajustar las expectativas financieras del club. La opción de apostar por talento interno, en lugar de realizar un desembolso millonario, se ha vuelto cada vez más atractiva para Joan Laporta y su equipo.
Consecuencias para el futuro
El cambio táctico hacia un 4-2-3-1, con un doble pivote compuesto por Casadó y Bernal, podría marcar el inicio de una nueva era en el Barça. Este sistema no solo se adapta a las características de los jóvenes jugadores, sino que también permite una mayor solidez defensiva, algo que el equipo ha echado en falta en las últimas temporadas.
Además, la promoción de estos canteranos al primer equipo envía un mensaje claro: el Barça sigue confiando en su cantera como pilar fundamental de su identidad y modelo de juego. Si bien la decisión de no fichar a Kimmich o Zubimendi puede parecer arriesgada, los primeros indicios sugieren que el equipo podría haber encontrado en casa la solución a sus problemas.
El Clásico de pretemporada no solo ha sido un triunfo en el campo, sino también en la planificación deportiva del FC Barcelona. Con Casadó y Bernal listos para asumir mayores responsabilidades, el fichaje estrella que tanto deseaba Laporta ya no vendrá del mercado, sino del talento cultivado en La Masia.
