El paso de la segunda etapa del Tour de Francia por Collserola está en el aire. El brote de peste porcina que afecta desde hace meses el parque natural puede obligar a modificar una parte del recorrido previsto para la jornada del 5 de julio, con salida en Tarragona y llegada en Barcelona, a las puertas del Estadi Olímpic Lluís Companys. Tal como avanza El Periódico, la organización de la carrera y el Ajuntament de Barcelona mantienen, de momento, el trazado inicial, pero quedan pendientes del informe definitivo de los departaments d’Interior i d’Agricultura de la Generalitat, que tendrán la última palabra por razones de salud pública.
Collserola, el tramo que puede obligar a cambiar el recorrido
El punto delicado es el tramo que atraviesa la zona de Santa Creu d’Olorda, con el ascenso y el descenso previstos antes de que el piloto entre al núcleo urbano barcelonés por el distrito de Sarrià. La peste porcina continúa activa en Collserola y este mes de abril hay 19 municipios barceloneses dentro de la zona de riesgo. El problema no es solo el paso de los ciclistas, sino sobre todo la posible concentración de aficionados en un paraje sometido a restricciones. Una de las opciones sería permitir el paso de la carrera sin público, pero esta fórmula resta fuerza a una etapa que se quiere histórica y que debe convertir Barcelona en un gran escenario del Tour.
La decisión final no corresponde a los organizadores locales. El Ajuntament de Barcelona y la Diputació de Barcelona hace más de un año que trabajan en un recorrido ya cerrado, pero cualquier cambio dependerá de los criterios técnicos del Govern. En este contexto, la solución que gana peso es una modificación del trazado antes que organizar un sector sin espectadores. Se trataría de evitar el paso por el área afectada y preservar a la vez el espíritu popular del Grand Départ catalán. El precedente es reciente: el Tour del año pasado ya eliminó el año pasado el paso por el Col de Saisies por un brote de dermatitis nodular contagiosa en ganado bovino, con el objetivo de evitar movimientos de público que pudieran favorecer la propagación de la enfermedad.
El final en Montjuïc, clave a pesar del posible cambio
Desde el punto de vista deportivo, la posible supresión de Santa Creu d’Olorda no debería alterar el guion principal de la etapa. La jornada, de 182 kilómetros, está llamada a decidirse en el tramo final de Montjuïc, con tres subidas previas al Castillo y la llegada en subida al Estadi Olímpic. En una primera etapa en línea, tampoco parece probable que los grandes favoritos muevan la carrera antes de llegar a Barcelona. Por eso, si los técnicos de la Generalitat recomiendan evitar Collserola, el Tour y el consistorio asumirán la resolución. La prioridad es que la etapa mantenga su carácter histórico, pero sin comprometer las medidas sanitarias en una zona aún afectada por el brote.
